Atlantic Steelhead en el Río Santa Cruz

febrero 18, 2009 por  
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Texto y Fotos (Diego Flores)

La introducción de los salmónidos en la Patagonia, a principios del siglo XX, derivó en un gigantesco experimento dentro de un “tubo de ensayo natural” de 800.000 kilómetros cuadrados. Como resultado final, en las zonas norte y central prosperaron las truchas encerradas (aquellas que cumplen todo su ciclo de vida en aguas dulces), mientras la provincia de Santa Cruz y Tierra del Fuego desarrollaron poblaciones de truchas anádromas (marinas). ¿Cuál es la explicación a este fenómeno? En la zona norte, un mar con una temperatura desfavorable y ríos pletóricos de refugio y alimento, hicieron que las truchas no se movieran del agua dulce. Por el contrario, la mala calidad de los ríos australes, y un mar ecológicamente excelente, motivaron que las truchas migraran al mar. El río Santa Cruz posee tanto arco iris de agua dulce o “normales”, como arco iris marinas o steelheads (cabezas de acero). De hecho es el único río de vertiente atlántica del planeta que con una población autosostenible de esta especie. Como resultado, a nivel mundial, nuestra steelhead es conocida como atlantic steelhead. Para entender a este pez nada mejor que documentarse con estudios científicos. Según ellos el Santa Cruz se pobló con una primer remesa de arco iris californianas anterior a 1930, a la que siguieron planteles de Dinamarca a partir de 1950 (formados por linajes norteamericanos no californianos). Recientes estudios demostraron que las arco iris del Santa Cruz son de origen californiano (principalmente del río Mc Cloud) sin resabios dinamarqueses. Y esto no es todo: los análisis genéticos (ADN mitocondrial) demostraron que todas las arco iris del Santa Cruz (residentes y steelheads) son indistinguibles e interactúan como una población única. Decidirse por una vida en agua dulce o emigrar al mar corre a cargo de cada individuo, en un proceso regulado genéticamente pero modulado por el ambiente en su juventud. Aquellas truchitas que crecieron rápido en su primer año van al mar, mientras las de desarrollo lento tienden a una vida dulceacuícola. diego flores fishing Linda introducción ¿pero que tiene que ver con la pesca?. Muy sencillo: mientras una arco iris residente del Santa Cruz vive comiendo insectos y peleándola muy duro para crecer muy poco cada año (hasta un máximo de 50 cm), las steelheads engordan en el mar hasta los 8 o 9 kg, desarrollando una potencia muscular digna de un submarino nuclear. Kilo por kilo, ningún pez en Argentina (salvo el pez limón) da una pelea que se le parezca. Lucha que pondrá a prueba las habilidades y equipos de los pescadores más curtidos. Un desafió mosquero de máximo nivel.

Uno de los máximos desafios mosqueros de la Argentina

A grandes rasgos podríamos decir que la steelhead es la “Formula 1” de las truchas. Por adrenalina y por dificultad. Si engañar una steelhead en un río cristalino es una empresa mayúscula, hacerlo en un curso gigante y de aguas glaciarias como el Santa Cruz multiplica aún más su dificultad.  Interminables horas de pesca ruda, vadeando profundo en aguas heladas, peleándole al viento con equipos pesados, exigiendo el físico (y el alma) al límite en cada tiro, en el intento (muchas veces vano) de presentar la mosca en el sitio adecuado. Trescientas, cuatrocientas, tal vez quinientas veces por día, para lograr con suerte un pique. Todo lo que supere esta expectativa, debe ser tomado como un plus maravilloso. En USA la steelhead se conoce como el pez de los mil tiros, una irónica relación con la cantidad de cast necesarios para lograr nuestro primer pique. Si quiere tener chances con la especie (y créame “chances” es el sustantivo más auspicioso que puedo ofrecerle) guárdense al menos 4 días de 12 intensas horas de pesca cada uno. tornillo diego flores Primero se empieza hinchado de adrenalina y esperanza. Si no fuimos bendecidos con una captura, al segundo día acontecen las primeras metamorfosis. El cansancio cala profundo, y minuto tras minuto el temible Santa Cruz empieza la humillante tarea de destruirnos psicológicamente. En el tercer día somos apenas una sombra. Nos habremos transformado en un autómata sin sentimientos, una steelhead machine que osculta el río como un Terminator. El cuarto día, estaremos maldiciéndonos por estar en el “traste del mundo” levando a cabo la empresa más improductiva de nuestra vida. En eso, en el tiro número kichicientos, la línea saldrá disparada a velocidades supersónicas, al son de saltos y chirridos de reel que quedarán grabados para siempre en nuestra memoria. Y aquí no termina a cosa: solo uno de cada tres o cuatro piques termina en una captura concreta. Es por ello que muchos pescadores (aún los más experimentados), tras morder el polvo perjuran no volver nunca más. Así como hay otros bendecidos (o no), que vuelven año tras año embrujados por el sueño de la indómita reina de plata. Definitivamente no es una pesca para todos, y solo usted tiene respuestas para semejante desafío.

Caña de dos manos, un fenómeno que crece

Después del Negro, el Santa Cruz es el más caudaloso de los ríos patagónicos. Y un río grande con peces grandes, es el ámbito más apropiado para pescar con una caña de dos manos. Pueda ser que pescar el río en el momento y lugar justos, sea accesible con cañas de una mano. Pero cuando las papas queman, y sobre todo si disponemos de poco tiempo y la jugamos de visitante, un equipo de dos manos es una herramienta mucho más eficiente. Esta última modalidad, nos transporta a regiones completamente inaccesibles a las cañas de una mano: líneas de 400 a 700 grains, moscas tubo o con ojos de bronce superiores a los tres gramos, y una enorme regularidad y distancia en los lanzamientos. La medicina que requiere la steelhead: tiros largos, pasadas profundas y estar la mayor cantidad de tiempo con la mosca en el agua (a la profundidad justa). Lo que los americanos llaman con extrema lucidez “the casting game” (el juego de los tiros). Como muestra vale la última fiesta provincial de la trucha, en la que el río todavía estaba verde. Sin excepción los mayores tapones salieron con cañas de dos manos, y el agravante que el 90 % usaban cañas de una mano. diego flores fly fishing Un acercamiento sutil sería una caña Nº 8 de 12,6 pies estilo scandinavo, bien rígida. Sin embargo una potente caña Nº 9 de 14 pies, y un Skagit que permita pescar colgado (en escalón) es la propuesta más acertada. Cuando las steelheads ingresan al agua dulce lo hacen para reproducirse y no se alimentan. El pique se da por irritación o estimulación visual. La mejor técnica es presentar los streamers aguas abajo (de cola) y pasearlos lentamente, peinándoles lanariz como en el juego infantil “el aire es gratis, yo no te toco…”. Cuanto más tiempo esté la mosca taladrándole la paciencia, más posibilidades existen que la muerdan con odio. Otro detalle importante es pescar cerca del fondo, en láminas de agua más lentas donde los peces tienden a descansar. Los anádromos (sobre todos los ejemplares trofeo) son muy selectivos a la velocidad y el ángulo en que se le presenta la mosca. Piense y experimente todo lo necesario hasta dar con el ritmo, la mosca y la presentación que más irrite a nuestra arco iris marina. Lo escrito es apenas una minúscula chispa del inabarcable mundo de la steelhead. Quedan ríos enteros de información para aprender y debatir. Lo invito a que se asesore, a bucear en libros, revistas o en internet. A tañir el cuerpo y la mente, preparándolos para la más brava de todas las truchas. Como triste despedida, y aunque me resista a creerlo, les cuento que este río salvaje está sentenciado por dos futuras represas. Para saber más ingresa en: “Steelheads del Santa Cruz Sentenciadas” diego flores fishing

Claves

  • “Afile” su equipo al máximo. Contar con el elemento adecuado es el 80% del éxito.
  • Pescando con elementos pesados se toca el fondo permanentemente. Revise el anzuelo tras cada roce y retóquelo con una piedra de afilar para minimizar pérdidas.
  • Trate de que los streamers navegen lentamente, pero no en deriva muerta sino levemente retenidos para que su cola ondule en la corriente (naden). en este sentido las Rabbits son sensacionales.
  • Castée a travez de la correntada, deje hundir en tensión controlada y empiece a recoger la mosca lentamente. Normalmente los piques se dan durante los primeros dos o tres tironcitos con la línea 45º aguas abajo.
  • Es muy importante que la mosca entre en el campo visual del pez, primero que el líder y la línea.
  • Para asegurar los piques use moscas tubo con anzuelos retrasados, preferentemente japoneses y de la mejor calidad (Owner o Gamakatsu).

Agradecemos al Municipio de Luis Piedra Buena (y especialmente al Sr. Jorge Urhig) la camaradería y el esfuerzo dispensado para la realización de esta nota.

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Comentarios

3 Respuestas para “Atlantic Steelhead en el Río Santa Cruz”
  1. Nicolás Schwint dice:

    Hola Diego. Simplemente gracias. Era un día monótono sin mayores pensamientos de pesca y ahora no puedo parar de pensar en steelheads. Ningún otro pez que haya tenido la suerte de cruzar despierta algo similar.

    Saludos.

  2. Pedro dice:

    Muy buena la nota, ahora tendremos todo el invierno
    preparándonos para la próxima temporada.

    Estoy aprendiendo con caña de dos manos,
    compré una caña TFO 9 Scandi de 13´9? para Scagit 650.

    Ya la estrené en el Strobel, en el Limay y me encantó.

    ¿Que moscas me recomendás (además de las que
    nombras en la nota) para atar para el rio Santa Cruz?
    Me gustaría encararlo el verano próximo.

    Muchas gracias, Pedro.

  3. Diego flores dice:

    Entre las moscas matan las rabbits. Podes usar normales (8 cm en anzuelo Nº 4 o 6) o strip rabbits grandes (10 a 12 cm). Estas últimas, con anzuelo retrasado en un loop de multifilamento son letales. La formula ideal para colocar el anzuelo es un 70/30, no perdes un pique.
    Usa con diferentes lastres para adecuar segun el lugar (sino juntas mucho yuyo). Los colores obscuros (púrpura o negro), aunque hay condiciones que el naranja o chartreusse roba.

    Un detalle: con cañas potentes de Spey y tippets gruesos usa anzuelos muy reforzados (japoneses tipo Owner SSW), los comunes de trucha se abren con peces grandes (+ de 6 kg).

    Buenas migas con el Doubled Handed, es la modalidad más indicada para la especie.