Bonefish con Mosca en Jardines de la Reina, Cuba (Parte I)

septiembre 10, 2011 por  
Archivado en Fly Fishing, Notas de Pesca y Videos, Pesca

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Textos Diego Flores. Fotos Diego Flores y Hernán García.

Enloquecedoramente adictivo”, son tal vez las palabras que mejor definen al saltwater tropical. Si bien de regreso a casa la vida continúa y seguiremos disfrutando nuestras pescas, la vara con que medimos cada parámetro del fly fishing cambia para siempre. Adjetivos como agresivo, fuerte, grande, rápido o peleador serán redefinidos por completo en nuestro diccionario.

De los peces que capturé en mi debut tropical el que más profundo me tocó es el bonefish,….. algo difícil de explicar en un escenario con especies más grandes, difíciles o peleadoras.

Tras cobrar más de una docena de variedades, es al macabí a quien no puedo sacarme de la cabeza. Tal vez porque su pesca es la más enfocada, disfrutable y refinada de todas. Abundante y generoso, su “paleta de color” que va desde lo fácil de una mancha de chicuelos hasta lo prácticamente imposible de un gigante educado por la presión de pesca. En este sentido, el bone presenta grandes paralelismos con nuestras truchas encerradas. Otro punto en común es la imitación de su alimento (y como este se asocia a diferentes estructuras), algo poco experimentado por aficionados argentinos, pero tenido en cuenta por muchos especialistas de Bahamas o E.E.U.U.

En una buena jornada de bonefish hay lugar para todo: acción, frustración, adrenalina, diversión fácil y momentos cumbres donde nuestras habilidades se pondrán a prueba máxima. Sin dudas el macabí es la mejor puerta para ingresar al mundo de los flats salados.

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Afortunadamente en Cuba el macabí fue todo placer, tenía muchas expectativas puestas en él y se cumplieron por encima de lo esperado. Además pude cumplir un viejo sueño: pescarlos de vadeo sin compañía un guía. En mi opinión, enfrentar en solitario un bonefish taileando en un palmo de agua, es de lo más bello y emocionante que sucedió en mi vida de pescador.

Hay tanto para escribir y meditar sobre este pez…., tomen lo siguiente como la experiencia de alguien que ama este pez, como los retazos de esa locura insana llamada bonefishing

1- Los bonefish no son clones: varias veces escuche que el bonefish es aburrido, sin sorpresa, que se comportan todos iguales como clones. Por el contrario, me pareció un pez con una interesante cuota de caprichos y ciclotímia. Al principio me sorprendió cuan duro le entraban a la mosca; bastaba una buena presentación para que la tomaran sin dudar. En otros momentos pasó todo lo contrario: se espantaban fácil de la embarcación y decididamente no tomaban. Por más que rotábamos patterns había mucha indiferencia, muchas asustadas, muchas seguidas e inspecciones sin pique. Todavía supera mi entendimiento, pero ya sea por estructura del flat, temperatura, luz, marea, presencia de predadores, abundancia o selectividad ante el alimento, la pesca de bonefish está llena de arte!!!!

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2- Abundancia: en Jardines el bonefish es un pez numeroso, salir tras ellos implica tener muchas chances de presentación por marea o media jornada. Ello aporta diversión y agiliza la pesca en pareja: si nuestro compañero es hábil y concreta su primer o segunda posibilidad, no hay que esperar el tiempo estipulado de rotación (por pez cobrado o cada 20 minutos de espera). Otra ventaja es que podemos hacer una pesca de alta calidad muy cerca del barco (en este caso el Tortuga): mientras otras especies imponen largas navegaciones que quitan mucho tiempo al día, el bonefish permite pescar más y navegar menos. Eso si ¡los guías quedan destruidos!!!

3- Los portes: aquí la mayor parte de la muestra oscila entre 1 y 2 kg (45 a 55 cm de longitud total). Más de dos kilos puede considerarse un bonefish “lindo” y los mejores pesaron entre 2,5 y 3 kg (60 a 65 cm de longitud total). Sabemos de la existencia de peces superiores a los 4 kg (75 cm o más), sobre todo en el área conocida como “Chocolate”, bestias imparables que serán motivo de estudiados lances en el futuro. En el contexto de otros peces, estas cifras parecen tener sabor a poco. Pero lo cierto es que en la mano son portes más que interesantes, sobre todo para aquellos acostumbrados a pescar truchas con técnicas sutiles.

4- Verlos: la especie más cercana al bonefish que experimenté en agua salada fue el róbalo patagónico (ver: Róbalo Patagónico con Mosca en Puerto Madryn). Recuerdo que al principio me costaba mucho verlos (sobre todo en fondo de piedra). Eso me tenía asustado, pues imaginé que los bonefish serían aún más difíciles. Lo cierto es que el bonefish me resultó un pez, no digo fácil, pero si bastante accesible a ser detectado con la vista. Sobre todo cuando raya la superficie o muestra una parte de su cuerpo fuera del agua. Un pescador con el ojo entrenado en descubrir carpas tailenado o truchas tomando secas, no tendrá mayores problemas.

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Se consideran buenas condiciones a un sol fuerte y cenital, fondo claro (arena o limo), aguas bajas que favorezcan el tailing y poco viento. En este contexto, al detectar al pez desde más lejos gozamos de nuestro mayor aliado en el agua salada: la anticipación. La ausencia de sol es muy mala, ya que resulta imposible pescar lo que no vemos. Y cuando lo vemos y no lo espantamos, tenemos al pez tan encima, que la rapidez de la maniobra aumenta la probabilidad de un error. Este panorama se empeora con aguas altas, ya que no habrá tailing ni estelas. Y ni que hablar con fondo oscuro o turtle grass; bajo estas condiciones es tan poco lo que se ve, que lo mejor es realizar otro tipo de pesca hasta que todo mejore.

Los guías gustan de pescar con sol fuerte y una brisa que arrugue la superficie; aunque esto último complique al pescador. Ellos ven los peces sin problemas, la lancha se mueve mejor y el viento los mantiene “frescos” durante el duro esfuerzo del pooleo.

5- Cardumenes y solitarios: aquí ni todos los bonefish solitarios son grandes, ni todos los que andan en cardumen son chicos. Según la bibliografía tienden a acardumarse por tamaño, pero esto no parece ser una regla con los bones de Jardines. Nos cansamos de ver solitarios de 1,5 kg, de la misma manera que vimos bones realmente buenos en manchas (ubicados al frente o en los laterales al principio del cardumen). Lo que fue una constante es que los mejores bones los encontramos casi en seco, en flats de mangles en menos de 30 cm de profundidad inaccesibles al bote. Otra porción menor, los vimos en bahías calmas de mar abierto, nadando o taileando pegados a la orilla.

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La palabra cardumen, parece ser un termino muy laxo para el bonefish. El acardumamiento es una respuesta a la depredación, fenómeno que aumenta con la profundidad. Por eso es más fácil verlos en grupos en agua alta o cuando viajan por canales, saliendo o entrando a sus comederos. Por el contrario en aguas bien bajas tienden a dispersarse, a hacer la suya, y entregarse con más ímpetu a la alimentación, concientes de que sus depredadores no les da el calado para ir tras ellos.

6- Pelea: de la misma manera que la gacela y el guepardo coevolucionaron durante miles de años en una batalla por la velocidad, algo similar sucedió con el bonefish y la barracuda. A mi entender, interpretar la pelea del bonefish surge de sus mecanismos de defensa ante su más encarnizado enemigo. Los depredadores siempre son una pizca más rápidos que sus presas, caso contrario se extinguen. De la misma manera que el guepardo es más rápido que la gacela, la barracuda es un poco más rápida que el bonefish (en promedio 44 km/h de la barracuda, contra 35 km/h del bonefish). Proporcionalmente el bonefish es más rapido, ya que esta velocidad implica nadar 9 o 10 veces su longitud por segundo (el equivalente a que el hombre corriera a la velocidad de un caballo pura sangre).

Al bonefish no le sirve saltar, ya que lo único que lograría es clavarse de trompa en el flat. Los bones nadan como el demonio, como un torpedo alimentado a nitro. Su mayor ventaja es la capacidad de maniobrar en corto, la gambeta y sobre todo mantener propulsión en aguas extremadamente bajas (veces con media cola afuera). Ver para creer de lo que son capaces en un flat de 15 cm de profundidad…

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Por ello su lucha es una sucesión de varias corridas, muchas de ellas con curvas, cambios de dirección o zig zags. La primera, muy potente, es seguida de dos o tres de intensidad decreciente. Si el pez es pequeño reducirlo no reviste problemas, pero si es grande la cosa se complica, sobre todo si pescamos en solitario y no hay nadie que nos asista.

En esta situación hay que usar la misma técnica de arrime del dorado, retrazando la caña y tomando el leader con la mano. Los bones son inquietos, escurridizos y difíciles de fotografiar. Una cosa que me sorprendió es lo babosos que son: tras la devolución nos dejan en las manos una espesa capa de mucus muy parecida a la del pirá pitá.

7- Corrida inicial: sin duda uno de los temas que más preocupación y curiosidad me generaban. Los bonefish turista de 1,5 kg pescados con caña Nº 6 y tippet 1X sacaban toda la línea, más 30 o 40 m de backing. Los más grandes (2,5 a 3 kg) son otra cosa: poseen mucha más explosión, velocidad y profundidad en las corridas. Cobrados con caña Nº 7 y tippet 0X, sacaron la línea más entre 70 y 100 m de backing. Esto con el freno flojo para que no corten al rozar las raíces de mangle.

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8- Pelea vs. mancha y/o profundidad: en la saga chupetas shallow water afirmamos hasta el hartazgo que el flat califica la pesca. Nuestra experiencia con los bonefish es que cuanto mayor es la profundidad más brillo pierde su pelea. Las corridas disminuyen en distancia, velocidad e ímpetu, y adquiere una lucha “bogiforme”. Esto es aún más critico cuando pescamos manchas, ya que el pez no quiere alejarse del cardumen. Por lejos las peleas más explosivas y vistosas son con peces solitarios con el agua entre el tobillo y la rodilla. Literalmente se comportan como otro pez….

9- Equipos: pesqué bonefish con dos equipos conceptualmente distintos, uno más liviano y lento; y otro rápido y reforzado. El liviano estaba integrado por una caña St. Croix Imperial Nº 6 (acción medium/fast) de 9 pies (freshwater) y una línea Scientific Angler Bonefish Nº 6. Anduvo de maravillas con ejemplares de hasta dos kilos, con una sensación de pesca descojonante. Siempre usando moscas sin lastre y en condiciones de viento nulo. Con brisa o en aguas profundas su mayor complicación era la pérdida de precisión, ya que el remanente de energía era bajo, las moscas con ojos rebotaban y el líder no caía estirado siguiendo la misma trayectoria que la línea.

En condiciones ventosas, y sobre todo buscando peces más grandes, lo más adecuado es un equipo más poderoso. En una pesca donde todo pasa rápido, la rapidez de la caña es fundamental. En este caso use una TFO BVK Nº 7 (acción fast) y una línea Airflo Ridge Bonefish Nº 8. Esta combinación, más sobrada de energía, fue sin duda la más versátil y efectiva. Y los peces buenos se disfrutaban por igual…

También probamos prototipos de cañas de mosca saltwater Tech Tackle, que estarán en Argentina a partir del 11/11. El modelo Nº 6 se comportó de manera excelente…

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En cuanto a los reels usé dos de la marca Loop que me parecieron soberbios para la pesca en agua salada: un Evotec G4 FW (4/6) para la caña Nº 6 y un Opti Runner para la Nº 7. De formato large arbor, livianos, con frenos sellados y extremadamente confiables y  resistentes.

10- Carga del reel: después de investigar mucho sobre el asunto tomé la siguiente decisión, mezclar microbacking y gel spun en la carga, para usar reels más livianos y portables. No puse todo gel spun (su función era protección ante peces grandes), para que su menor diámetro no tajeara mi mano al bobinar la mayoría del tiempo.

En el Evotec G4 cargué 50 m de backing de 20 libras y 120 m de multifilamento Big Game de 30 libras. La idea que el backing sirviera para el 80%  de la muestra de bonefish y el gel spun estuviera allí por si aparecía algún grande. En el Opti Runner cargue 90 m de backing de 20 libras más 150 m de multifilamento Big Game de 30 libras (pensado para bones trofeo o permit). En ambos reels salió afuera varias veces el nudo backing/gel spun (dos corredizos enfrentados) sin generar ningún tipo de roce o problema.

11- Leader, Tippet y Nudos: para esta pesca confié en la extrema calidad de Super Raiglon, mi marca preferida para pescas exigentes. Un nylon que combina una cubierta de fluorocarbono muy resistente a la abrasión, con un core de nylon blando que le aporta ductilidad. Como leader utilice los Super Raiglon cónicos de 9 pies terminados en tippets 0,265 mm y 0,285 mm (a partir de bobinas de 100 m), siendo el último el más recomendable por el tamaño de los peces y la presencia de mangles. El leader lo unía a la línea con un Perfection Loop, mientras para la mosca utilizaba un lazo Non Slip para una natación completamente libre.

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Queda mucho por escribir, esto recién empieza. Por eso una copa en alto por los bajos de agua salada y hasta la próxima entrega bonfishera….

Ver:  Bonefish con Mosca en Jardines de la Reina, Cuba (Parte II)

Comentarios

3 Respuestas para “Bonefish con Mosca en Jardines de la Reina, Cuba (Parte I)”
  1. Javier Torre dice:

    MUY BUENO !!!! GOOD !!!! FELICITACIONES “DF”

  2. Gonzalo Herrero dice:

    Bien Ahi!!!
    haz pasado a ser otro enfermito del SW Tropical y van…
    Celebro con la copa bien alta esperando por mas entregas bonfisheras!!

  3. Diego Flores dice:

    Un enfermito perdido del macabí, este año volvemos en Abril…. vamos a ver cuanto más podemos subir la vara con este pez.
    Abrazo Gonzalo!!!!