Dorados con Mosca: Lectura de Aguas (Parte I)

febrero 3, 2016 por  
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Texto Diego Flores. Fotos Diego Flores, Sergio Gomez, Edevar Zorrer, Hernán Tula, Peto Dale Nogare y Ramiro Badesich.

Siguiendo con el concepto de anteriores notas sobre lectura de aguas para salmónidos (lagos y ríos), hoy realizamos lo mismo en relación al dorado con mosca.

Inspirada en la cuenca paranoplatense, un ámbito enorme y de inabarcable diversidad ambiental, aquí presentamos una apretada síntesis de sus estructuras más representativas, e ideal para los que recién se inician en esta modalidad.

Siempre hablando de un pez que es un “gitano migrador”, de humores y actitudes sumamente cambiantes:

Grandes barrancas

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Un dicho popular dice “a grandes alturas, grandes profundidades”, y con las barrancas paranaenses se aplica perfectamente. Estos accidentes (ubicados en la orilla de erosión del río) suelen combinar buena profundidad, con aguas quebradas, correderas y numerosos sitios de acecho. En estos casos las líneas sinking de tipo shooting, integradas o con corredor de nylon grueso, hacen a la diferencia.

Estas características se incrementan de existir puntas rocosas, o grandes bloques desmoronados. Según su conformación se las pueden pescar tanto de costa, como embarcado.

Típicas aguas de dorados trofeo, algunos ejemplos de grandes barrancas son el alto Paraná Misionero, Ituzaingo, Empedrado, o Ita Siri (entre Goya y Bella Vista).

Barrancas menores

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Generalmente de tierra compactada, son idénticas a las anteriores pero funcionan a menor escala. Por su escasa altura son accidentes que aparecen o desaparecen según la fluctuación de nivel del río.

Su punto caliente son las pequeñas salientes que aceleran el agua, por donde hay que pasar la mosca bien pegada, imitando un pececillo arrastrado por la corriente.

En el caso de pescarlas de embarcado, se las prospectea a la caida con la ayuda de un motor elécrico. Si las abordamos de vadeo, hay que ser muy cautos porque los dorados se posicionan casi sobre nuestros pies, generando una pesca sumamente íntima de corta distancia.

Resultan accidentes muy comunes en todo el Paraná, siendo típicas (y muy relevantes) en sus sectores medio e inferior.

Puntas de piedra

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Un accidente típico del Alto Paraná, que Zapico Antuña describió a la perfección en su libro “Spinning Pesca Calificada”. Explotan durante la remonta de los forrajeros, porque los obliga a pasar apelotonados, en una delgada línea de agua turbulenta que los vuelve muy vulnerables a ataques.

Un dorado aquí posicionado probablemente esté muy activo, y si la presentación es correcta tome la mosca.  Teniendo en cuenta que puede dar dorados muy importantes, y sobre todo ante la alternativa de pelearlos con los pies en la tierra, se imponen equipos pesados. En este contexto las cañas de dos manos son un gran alado del pescador.

En aguas con mucha presión de pesca rinden mejor a la mañana, tras el descanso de la noche. Se las puede pescar de vadeo o embarcado, en este último caso se recomienda hacerlo anclado, para un trabajo más prolijo e insistente.

Ejemplos muy representativos son las puntas de piedra de Paso de la Patria, Itatí y Puerto Corazón.

Piedras en el medio del río

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Resultan sitios de dorados trofeo (sobre todo si el canal principal pasa cerca). Se recomienda pescarlas ancladas, con mucha dedicación y tiempo, ya que los peces entran y salen todo el tiempo para descansar o comer.

Aquí todo es brutal: tippets del 0,60 al 0,80 mm por la abrasión de aristas y mejillones, y equipos pesados (una o dos manos), que permitan amplias derivas al estilo salmonero. Cuando se clava uno grande hay que soltar el ancla con un orinque, y seguir los peces por cientos de metros durante la pelea. Al respecto recomendamos leer el artículo “Los Monstruos de Peto”

Ejemplos típicos son las piedras bajas enfrente de Itatí, Salto Chico, Piedra Mora y el Collar de Ajos.

Pedregales

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Las correderas de piedra donde el agua se acelera son excepcionales sitios de caza para los dorados. Máxime si generan obstrucciones o mangas de ganado, que concentren cardumenes de peces forrajeros.

Se trata de pesqueros ideales para la mosca, donde la precisión en los tiros es fundamental y prevalecen los equipos de una mano y lás líneas flotantes. Hay que llevar una abundante provisión de moscas, porque muchas se pierden por enganche. La lectura de aguas es muy similar a pescar grandes marrones en corredera (veriles, boulders y costuras de agua), aunque los dorados muestran una preferencia por corrientes más rápidas que estas.

Estos accidentes se pueden encontrar en todo tipo de ríos con peces de tamaños muy diversos. Algunas ejemplos son el Uruguay alto y medio (piedras graníticas), o tributarios de menor tamaño como los arroyos Monje o Del medio (rocas calizas).

Palerío costero

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Resulta la estructura más utilizada por los pescadores con mosca, y su análisis por diversidad de abordajes, da para una nota en si misma. Normalmente se los pesca desde una embarcación al garete, corrigiendo la distancia y la velocidad de desplazamiento con un motor eléctrico. Así se cubren kilómetros de palerios con bajo esfuerzo, lo cual nos pone ante muchos dorados activos en poco tiempo.

La mejor presentación típica consiste en castear 45º aguas abajo peinando el frente del palo. Con ello se mejora la presentación (la mosca entra naturalmente y antes que la línea), y tras la clavada tenemos más control sobre el pez. Por el contario, quedar aguas debajo de un dorado grande nos transforma en “hombre muerto”, sin defensa alguna en su regreso a “su palo”.

Los mejores palos son aquellos gruesos, viejos y que pechan corriente fuestes, generando múltiples puntos de acecho. “Leer palos, raices o copas sumergidas” es un arte en sí mismo, donde como con los icebergs, la clave es intuir cuanto hay bajo el agua y en función de lo que vemos sobre ella.

Se trata de un ámbito donde se pierden muchas moscas, y el uso de antienganches (de nylon, fluorocarbono o acero) aporta grandes beneficios.

Palos trancados en el medio del río

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Muchos de los árboles arrastrados por la corriente quedan atascados lejos de la costa, sobre bancos y otras zonas bajas. Son un accidente que normalmente se pasa por alto, lo cual es un error. No son pesqueros de cantidad, pero si hay sábalos subidos al banco es probable que un gigante esté acechando.

Por más pequeños que sean, se recomienda dedicarle unos minutos y pescarlos a conciencia. Mejor aún anclado, y con mucho silencio y precaución, porque en el agua baja los dorados son más perceptivos y asustadizos. Resultan accidentes muy valorados en Paraná medio (zonas de Goya y Florencia), y en menor medida Alto Paraná.

Según el palo se lo puede pescar con líneas de distinta densidad, aunque por la baja profundidad las de flote son más que suficientes. Con aguas cálidas o dorados muy activos, junto al punto de apoyo del anclado, se recomienda el uso de moscas como Slidres Titanics o Pole Dancer con las que se pueden obtener infartantes piques de superficie.

Nos vemos en la parte II, con más estructuras acuáticas y la estrategia para abordarlas correctamente…