Pesca con Señuelos Paseantes: Poesía en Movimiento

Junio 11, 2008 por admin  
Archivado en Señuelos

Texto y fotos: Diego Flores

Mil novecientos veintidós fue el año en que la Heddon Lure Company lanzó el primer walker o paseante superficial: el ZaraGossa Minnow, un puro de madera pintado a mano y con ojos de vidrio que recorría la superficie con inigualables zigzags. Llegado el plástico en 1939, el ZaraGossa se transformó en un señuelo legendario: el Zara Spook, primer artificial de Heddon en alcanzar un millón de ventas.

El Zara, ilustre tatarabuelo, dio inicio de una larga progenie de paseantes. Todos señuelos flotantes, en forma de cigarro o banana, que zigzaguean imitando un pez herido o en problemas. Su natación es irresistible para las especies más deportivas del mundo: tigerfish en África, barramundis en Australia, lucios y bass en Norteamérica, y toda la fauna amazónica, pasando por tucunares, peixes cachorra, araguanas, trairones, matrinchas y bicudas. De hecho los brasileños los aman más que a cualquier otro tipo de señuelo. A esta lista se le suma el mar, donde los paseantes son violentamente atacados por cientos de especies de aguas cálidas o templadas. Basta entrar en youtube y teclear las palabras correctas, para quedar empachados con una catarata de piques explosivos.

Paradójicamente los walkers, paseantes, zaras, perritos o como gusten llamarlos, se encuentran entre los señuelos menos usados y conocidos en Argentina. Un secreto que dudo manejen más de 100 pescadores en todo el país. Afortunadamente, lo que hasta poco eran artificiales literalmente inconseguibles, hoy abundan en diferentes precios y tamaños. La suerte está echada, y aquí les contamos como aplicarlos a nuestras especies, para que se conviertan en la próxima sensación.

Como trabajar un paseante superficial

A la mayoría de señuelos basta arrojarlos y comenzar recoger para que funcionen. Con los paseantes no sucede lo mismo, ya que no tienen acción por sí mismos. Si giramos la manivela del reel, simplemente vienen derecho como un palo de escoba. Tan sencillo como esto.

Para trabajar un paseante se debe aprender la técnica de “acción Z”, a la que los norteamericanos llaman “pasear el perro” (walking the dog). Esta consiste en sincronizar un golpecito seco de la puntera de la caña (realizado con la muñeca) y una vuelta de manivela (que solo recoge el nailon “justo” para mantener la tensión y el control). Un tirón y una vuelta de manivela, un tirón y una vuelta de manivela, y así sucesivamente. Siempre con la caña apuntando al señuelo, nunca ladeándola hacia los costados. De esta manera se produce una irresistible acción zigzageante, de izquierda a derecha. Otra variante es la 1-1-2 (tirón – tirón – vuelta de manija), muy rendidora en recuperaciones lentas.

Esta es su gracia: al igual que las moscas carecen de acción propia, y solo pescan si nuestras manos hacen lo correcto. Y como su manejo implica destreza y práctica, el alma se inflama de gozo cada vez que el paseante zigzaguea impecable. Y ni que hablar cuando se produce el pique. Pura belleza. Verdadera poesía en movimiento.

Un mundo de versatilidad y aplicaciones

Aprendidos los rudimentos del “walking the dog”, descubriremos que los paseantes poseen un campo de aplicación sumamente elástico. Pensemos en un señuelo tradicional. Si lo recogemos muy lento no acciona y si lo trabajamos muy rápido colapsa, gira sobre sí mismo y también deja de funcionar. Con los paseantes no sucede lo mismo: podremos trabajarlos desde velocidad ultralenta a ultrarápida, con todos sus matices intermedios. Con un paseante podremos pescar tarariras, que normalmente comen entre velocidad ultralenta y media. También dorados, pirá pitás o anchoas de banco, que cazan entre velocidad media y rápida. Y por último peces limón, que comen de rápido a ultrarápido. A continuación describo algunas posibilidades básicas:

  • Tirones lentos con espera de 2 a 3 segundos (efecto de presa débil o herida).
  • Tirones fuertes con mucho ruido y espera (pelea o cacería, ideal para activar tarariras).
  • Recogida continua a velocidad media (ideal para prospectear espacios amplios cuando las tarariras están activas).
  • Posada, espera y huida (presa que cae y escapa, ideal para pescar cerca de palos).
  • Velocidad rápida con paradas y chapoteos (ideal para dorados o anchoas de banco en zonas de corriente o marejada).
  • Permanentes cambios de velocidad.
  • Golpes violentos, a alta velocidad, con saltos y levantada de caña para patinar el señuelo sobre el agua (ideal para peces marinos en medio de un nervous water).
  • Y decenas de otros etcéteras…

Otra ventaja de los paseantes en su forma compacta y aerodinámica (sin hélices o paletas), que posibilitan tiros largos y precisos, aún con viento de frente. De hecho son inigualables para pescar con equipos de bait casting. También permiten tiros de costado, flipping y pitching, a corta distancia con una precisión centimétrica.

No todas son a favor. Los paseantes rinden en aguas calmas, pero pierden efectividad con oleaje o correntada. También generan muchos piques fallidos. Pero esto es común a todos los señuelos de superficie, y no importa demasiado. La espectacularidad de un ataque completamente visual, vale por muchos de fondo.

Las claves

  • Los paseantes trabajan mejor con una caña rígida, de acción rápida.
  • Si bien se puede usar nailon (nunca inferior a 0,30 mm), el multifilamento transmite mejor los movimientos de caña.
  • Refiera reels rápidos, con una recuperación mayor a 6 a 1.
  • Usar paseantes requiere la destreza fina de nuestra mano más habilidosa. En bait casting, los diestros deben utilizar reeles zurdos y viceversa.
  • Use cables de acero lo más delicados posible, para no alterar la acción del señuelo.
  • Pescando limones o dorados grandes solo use modelos con llaveros y triples reforzados.
  • En aguas turbias elija paseantes oscuros y con rattling muy sonoros.
  • En aguas claras inclínese por paseantes de panza brillante, que imite el abdomen de un pez.
  • Otra posibilidad son colores estridentes (naranja, amarillo, chartreusse) que incrementen los piques por agresión.
  • No clave el ataque, sino al sentir el peso del pez.
  • Hágalo siempre con la caña de costado, nunca hacia arriba (solo le sacará el señuelo de la boca).

Formas y rattlings (sonajeros)

  • Un paseante grueso desplaza mucha agua, (más conmoción superficial) y tiende a ser lento.
  • Un paseante fino o en forma de banana genera menos disturbio, pero rinde mejor con peces rápidos.
  • Los paseantes largos (+ de 10cm) facilitan el “walking the dog”.
  • Los paseantes sin rattling son ideales para ámbitos calmos o peces asustadizos.
  • Los rattlings de una sola bola (menos sonidos pero más fuertes), son ideales con olas, corriente o aguas turbias.
  • Los rattlings con varias bolitas chicas (zumban como la cola de una serpiente de cascabel), son un intermedio entre los dos anteriores.

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