Carpas con Mosca en el Arroyo Characato (Córdoba- Argentina)
Noviembre 19, 2009 por admin
Archivado en Fly Fishing, Lo mejor de df.net, Pesca

Texto Diego Flores, Fotos Diego Flores y Gustavo Estévez.
Después de una buena pesca de arco iris en los cajones del río Ávalos y una pantagruélica cena con el Grupo Oláen, decidimos que hacer al día siguiente. Teníamos hasta el mediodía y la posibilidades eran: ir de vuelta tras las truchas o tirarnos un lance con las carpas. Le pregunté a Gustavo Estévez y Raúl Elizondo si había alguna posibilidad de superar la pesca del Ávalos, y como su respuesta fue negativa, partimos hacia la primera experiencia carpera en la zona. El lugar elegido fue un embalse pequeño sobre el arroyo Characato, con una interesante población de estos peces.

Este espejo es precioso para pescar con boilies, pero bastante malo para mosca: tenía aguas turbias y sus costas caían a pique. Hicimos un scouting alrededor de todo el perímetro y descubrimos que las únicas posibilidades eran aguas abajo y en la cola, lugar donde las aguas son más bajas y cristalinas. De hecho desde la altura del paredón, vimos un par de carpas grandes (3 o 4 kg.) que se esfumaron como fantasmas al acercarnos y nunca más aparecieron.
Tras unos intentos fallidos en la parte de abajo, muy difícil de transitar por las enormes rocas, con mucho pajonal y aprensión a la posible presencia de víboras, me tire el lance para el lado de la cola. El río entraba en curva en un flat muy bajo y me encontré con 3 o 4 carpas en el bajo. El lugar era un peladero, donde era imposible disimular mi silueta, y apenas me acerque los peces emprendieron su huida. No fue una reacción explosiva, era una marcha lenta pero continua. Les pase la mosca, pero se notaba que tenían cero actitud de pique. A los veinte minutos regresaron, pero nuevamente huyeron tras mi acercamiento.

¡Que pez huidizo por Dios!, era indudable que si en aguas tan claras quería tener chances debía disimular mi silueta contra algún accidente costero. El arroyo en ese sentido era mucho más provechoso. Allí me encuentro con dos o tres carpas más, y a pesar de todos mis esfuerzos, las termino espantando. Hasta que dí con una situación increíblemente ventajosa: dos carpines (tipo 1,5 kg) osaban como chanchos sobre un colchón de hojas putrefactas, en solo 20 cm de agua. Les entre por el ángulo ciego de atrás, pegue el cuerpo a la barranca y con levante y tendido empecé a presentarles la mosca. Nos se asustaban, hasta que al cuarto o quinto tiro le pongo al ejemplar de la derecha la Clouser Nymph (la mosca de carpas preferida de Lugo), unos 15 cm delante de la nariz. El pez advierte la presentación, va hacia la mosca y comienzo con una serie de stripeos. La sigue con decisión por un metro, y cuando la tomada era inminente, pegó media vuelta. La adrenalina me jugó en contra. Creo que me equivoqué: tendría que haber bajado la velocidad de recuperación y dejársela muerta.

Tras presionarlas un poco más desaparecieron en dirección al embalse. Luego me encontré con otra (en 1 metro de agua), un ejemplar que a la postre que fue el que más posibilidades me dio (señalado por la caña Orvis Ultrafine en la foto). La posición era excelente, con un pajonal alto que me cubría. Empecé a tirarle y la acción duró varios minutos. Como la mosca no bajaba lo suficientemente rápido improvisé un bead head con una munición de plomo sobre el líder. Insistiendo en un radio de 1 m alrededor del pez, este giraba, osaba en el fondo, iba hacia la mosca, la miraba, luego cambiaba de dirección y así sucesivamente hasta que desapareció.

Ya era hora de partir, y mientras caminaba en soledad por tan bello lugar pensaba hacia mis adentros – que potencial hay detrás de este pez en Córdoba, son grandes, muy difíciles, los ámbitos donde puebla son primorosos y sus requerimientos de presentación la hacen un desafío-. Definitivamente estamos ante un gran pez deportivo. Indudablemente se trata de un contrapunto ideal para las truchas de esta provincia mediterránea.
A la vuelta me encuentro con Raúl y Gustavo (que tras unas bromas) me muestran la foto de su captura. Un carpín, que tras un acercamiento tipo piel roja por su ángulo ciego, tomó una ninfita flotante suspendida con la delicadeza de una trucha selectiva del Malalco. Raúl quedó loco con su carpa, y entre todos imaginamos que hubiera pasado si el pez en cuestión hubiera tenido 3 o 4 kg.

Cordobeses a seguir experimentando con la especie, tienen una oportunidad terrible muy cerca de sus casas. Manos a la obra…




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