Carpfishing en Otoño con Equipos Livianos
Por Diego Flores:
De imaginar una lista con los peces más odiados de la Argentina, la carpa sin duda sería el mayor de todos. Su sola mención desata una catarata de improperios soeces, absolutamente despectivos. Esta claro que no existe ningún respeto o conciencia ambiental en torno a Ciprinus carpio., muy por el contrario, el veredicto del pueblo es: ¡mátenlas a todas!… Existen muchos mitos entorno a este pez, que se hacen humo ante la evidencia científica. Algunos son comer ovas de otros peces (completamente falso) y la desaparición de pejerreyes y tarariras, cuando el principal culpable de la regresión íctica es el hombre. Los desmadres de la carpa son gotas en el mar frente a la contaminación, el cambio climático, la pesca comercial caníbal u obras hidráulicas que en años destrozan lo que a natura le tomó miles. Sucede que la carpa es un pez terriblemente rústico, capaz de colonizar ambientes estériles o muy degradados. No es que la fauna autóctona fuera aniquilada por las carpas, lo fue por el hombre y la carpa copó la parada. Para muestra tenemos esta nota sobre el río Lujan, y agradezcamos que existen carpas, sino estaríamos hablando de bagrecitos de 200 gr. y alguna boguita perdida.
A contrapelo de la Argentina, la carpa es respetada en muchos países del mundo. Suman miles los aficionados, que tras ellas realizan los viajes más extravagantes. Cada región ha desarrollado sus propios métodos pero sobresalen dos gigantes culturales: Europa y Oriente, absolutamente diferentes entre sí.
El carpfishing europeo es una pesca muy técnica, y sobre la que más se escribe en papel o la web. Fue creado en 1978 por Kevin Maddocks y Lenny Middleton de Inglaterra. Sus bases son la captura y devolución exclusiva, de ejemplares muy grandes con décadas de vida. Como carnada han desarrollado los boilies, bolitas de masa dura que no se colocan sobre el anzuelo sino en un pelo (hair rig). Estas bolitas resisten estoicas durante horas hasta la llegada de una carpa mamut. La otra escuela es la oriental, con los coreanos como nuestros referentes por su dilatada colectividad en Argentina. De escuela milenaria, sus cañas de pulso mixturan el primitivo mojarrero con los grafitos y diseños más modernos. Usando “trampitas” de varios anzuelos en enormes bolas de masa blanda que pescan y ceban al mismo tiempo.
Excluyendo factores ambientales, las carnadas y aparejos son la clave de esta pesca. La carpa tiene una boca blanda y muy sensible, comparable al humano. Su “mundo” pasa por la boca, aspirando y escupiendo permanentemente sustancias del fondo en busca de alimento. Rara vez toma y huye, normalmente chupa y escupe en el lugar (como un perro comiendo en un plato) generando suaves taps en la puntera de la caña.
Europeos y orientales han entendido que lo mejor es dejar “que se clave sola”. Se facilita con anzuelos livianos y expuestos, que se pinchan solos al momento que la carpa escupe. Ese leve pinchazo hace que el pez se mueva y se clave (prácticamente del todo) con el peso de la plomada y la tensión del nylon. Ello se verá como una abrupta bajada de caña, tras lo cual se da una clavada para asegurar. Al contrario de una lógica que busca movilidad y naturalidad en el cebo, los mejores resultados se obtienen con plomadas que se anclen bien (mínimo un cajón de 40 gr.) y brazoladas muy cortas (entre 10 y 25 cm).
Carpas en otoño
Si bien pueden pescarse carpas todo el año, existen dos picos de alto rendimiento: primavera y otoño. Esta última estación es clave para el pescador, ya que disponemos de tiempo agradable, estable y las carpas se alimentan durante todo el día en su afán de acumular grasa para el invierno. Muestreos científicos en la provincia de Buenos Aires muestran que abril, mayo y junio son excelentes. Fue así que me contacté con un referente de la pesca de carpas: Néstor Gaido el mentor de la famosa “Pasta Mágica”. Charlando sobre posibles destinos surgió el río Lujan, una sorpresa que me descolocó. Néstor me explicó que este curso, absolutamente subvalorado, es un gran río carpero con portes de 3 a 8 Kg., sin los molestos carpines tan comunes de las lagunas. Pocas, pero muy buenas.
Al parecer la explicación a este fenómeno tiene tres raíces. Una es la inexistencia de pesca comercial (favorece la longevidad de los peces). Otra que como todo el mundo lo considera un mal pesquero, nadie se molesta en experimentar. Y la tercera es la proliferación de barrios privados con lagos artificiales conectados al Lujan, verdaderos santuarios para Ciprinus, con este río como avenida entre ellos o el Río de la Plata.
Las condiciones ambientales no eran óptimas, pero igual Néstor preparó el lugar (tarea fundamental) con tres días de cebado. Para la crónica usamos un “híbrido argento” que combina la vertiente europea y la coreana. Por un lado equipos de spinning livianos, pero con líneas y masas crudas al estilo oriental.En mi caso utilice un equipo muy liviano: caña Fivestar de 2 a 6 libras y un reel Shimano Sedonna 1000 FD cargado con nylon Sufix del 0,25 mm. Pude captura un par de bogas medianas y un gran carpón, que ilustra esta nota con escenas de pelea y posada. Realmente una captura poderosa, para destacar, en un contexto prácticamente urbano.
Era sábado y el río estaba bastante transitado por embarcaciones, por lo que los lances no podían superar los 20 m. Si bien el silencio es muy valorado, las carpas no se espantan como otras especies dándose pescas buenas aún con el río batido. Es más parecería que adoraran la cercanía del hombre, que proporciona alimento y mucha estructura “artificial” donde guarecerse. La jornada transcurrió muy distendida, con asado incluido.
El carpfishing es una pesca de espera, absolutamente contemplativa, ideal para relajarse y charlar con amigos en cómodas reposeras. Este punto es “cuasi de diván”. Los piques, se concretaron con ejemplares rechonchos, muy potentes que exigían nuestros equipos y demandaban una lucha de entre 15 y 20 minutos. La faena, sin ser explosiva, era fuerte, pesada y con muchas posibilidades de corte en ramas o chapones. Por las caracteristicas del ámbito un copo de mango largo es fundamenta, tanto en el izado de las capturas, como en su devolución (como muestra la foto).

Les dejo la inquietud del carpfishing, una pesca interesante, que viene como anillo al dedo para la magra transición del verano al invierno. Y con peces enormes, muy disfrutables si usamos el equipo adecuado.
Cuadro comparativo entre el carpfishing europeo y el oriental
Europa (Carpfising)
- Antigüedad: tres décadas.
- Catch & release: estricto y con un profundo cuidado de pez .
- Ámbitos: de todo tipo, especialmente embalses profundos.
- Equipos: caña y reel frontal (baitrunner) de medio lance.
- Distancia de pesca: hasta 80 o 100 m.
- Método: a fondo con plomada pesada. Rara vez a flote.
- Encarne: masa cocida, dura, en bolitas redondas (boilies). También pellets o semillas.
- Duración del encarne: horas.
- Tamaño del encarne: mediano (15 a 35 mm).
- Nº anzuelos por encarne: 1.
- Detección del pique: con sensores eléctricos (luz y/o sonido)
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Oriente (Corea)
- Antigüedad: cientos de años.
- Catch & release: no.
- Ámbitos: aguas lentas y bajas.
- Equipos: sin reel, con cañas de pulso de 5 a 9 m.
- Distancia de pesca: hasta 1,5 veces el largo de la caña.
- Método: una boya como indicador y una plomada ligera de anclaje
- Encarne: exclusivamente masa cruda y blanda que se disgrega fácilmente.
- Duración del encarne: minutos
- Tamaño del encarne: muy voluminoso (35 a 70 mm)
- Nº anzuelos por encarne: 3 o más.
- Detección del pique: visual, a través de una boya.




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