Fabricación de Cañas de Mosca de Bambú (Parte III)
Abril 5, 2010 por admin
Archivado en Fly Fishing, Pesca

Texto Ricardo Galup. Fotos Diego Flores.
Retomando las anteriores notas referidas a la fabricación de una caña de bambú para la pesca con mosca, hablaremos ahora sobre la “cosmética” de la misma. Ya hemos hecho referencia a las distintas materias primas y sus diferentes calidades y orígenes, como así también a la utilización de algunas herramientas específicas para realizar esta tarea, llegando de esta manera a la obtención del blank, es decir, nuestra caña encolada y pulida mediante la utilización de lijas de distintos grosores.
Pero por el momento disponemos de varios elementos separados, los cuales irán dando forma a nuestra vara en la medida que logremos unirlos como si fueran las piezas de un rompecabezas.
Lo primero que debemos hacer con nuestro blank, será colocarle los enchufes (Ferrules en la jerga de los fabricantes) los cuales nos permitirán unir ambos tramos (me estoy refiriendo a cañas de dos tramos). Estos ferrules por lo general son metálicos, de bronce, aluminio o alpaca, pero algunos fabricantes los realizan con el mismo bambú obteniendo buenos resultados.

Cabe destacar que si bien todos estos accesorios pueden importarse, ya que existen firmas dedicadas exclusivamente a la fabricación de los mismos, (grips, portareels, snakes), también podremos realizarlos en forma artesanal, disponiendo de las herramientas adecuadas, fundamentalmente un pequeño torno y de nuestra habilidad e ingenio.
Una vez colocados los enchufes, hembra en el talón y macho en la puntera, continuaremos con el reelseat (grip y portareel) y la alineación y empatillado de los snakes o pasahilos, para luego dedicarnos a una tarea que nos demandará su tiempo: me refiero al laqueado de nuestra vara. Cuando digo que nos demandará su tiempo, es porque deberemos aplicar 3 ó 4 manos de laca dejando pasar entre cada aplicación no menos de 24 hs. Agregando además un suave lijado entre cada una de las aplicaciones.
En la actualidad existen muy buenos barnices o lacas que satisfacen plenamente nuestras necesidades de protección antihumedad y protección UV.
Este proceso de laqueado tiene sus secretos. No se realiza a pincel sino por inmersión de cada uno de los tramos en un tubo de PVC con el barniz dentro, y efectuando la extracción de la caña lentamente evitando de esta manera la formación de gotas en la superficie. Este procedimiento se realiza mediante la utilización de un motor de los que se usan para hacer girar las esferas de espejos en los locales bailables, los cuales giran a razón de 4 RPM.

Luego de la última mano de laca, la caña deberá “descansar” unos 15 días a fin de evitar marcas en su superficie debido en la mayoría de los casos, a la ansiedad del futuro dueño.
Algunas Curiosidades
Antiguamente se utilizaban otros métodos para proteger estas cañas, ya que no se disponía de barnices de calidad. Las mismas eran impregnadas sumergiéndolas en distintos aceites siendo el más común, el aceite de tung, pero presentaban el inconveniente de un secado muy lento y por lo tanto el tiempo que debía esperarse para el uso en la pesca, se dilataba también, en ocasiones hasta 6 meses.
En la actualidad algunas firmas utilizan el método de impregnación logrando un acabado semi mate muy delicado, pero mediante la utilización de químicos modernos.
También cabe mencionar el uso de una guía de ágata como primer pasahilo; en la actualidad esa guía es una simple guía de spinning. El ágata es una piedra semi preciosa la cual se enmarcaba en plata o alpaca. Si bien hoy pueden conseguirse, su costo es sumamente elevado.

Para concluir hablemos de precios. Si bien puede considerarse un tanto elevado el precio de una de estas varas, no olvidemos que una vara de grafito de muy buena marca puede costar más que un bambú, y si tenemos en cuenta las horas de trabajo que un bambú demanda, alrededor de 100., el costo es bastante relativo.
Debemos pensar que al pescar con una vara de bambú, lo estamos haciendo con una obra de arte, pero una obra que nos permite ser utilizada. Un cuadro, una escultura, una película o una buena música, nos permiten disfrutar de ellas en forma pasiva, no participativa. Por el contrario, un bambú se usa, se pesca, se disfruta activamente devolviéndole, porque no, parte de la vida que alguna vez tuvo.
Para más consultas, con Ricardo Galup:
Bambues Puyen, e-mail: bambuespuyen@yahoo.com.ar




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