Derivando el Río Negro: Crónicas de un Naufragio Premeditado

Noviembre 1, 2010 por admin  
Archivado en Arte y Ecología

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Presentación: Diego Flores. Fotos y Relato: Rodolfo García.

Basándose en la fotografía superior podrían inferir que el relato pertenece a un ser completamente desquiciado. Si bien ello es absolutamente cierto (jajajaja!!!), vale aclarar que esta crónica cuenta los avatares de un gran amigo y reconocido paleontólogo. Experto en titanosaurios, Rodolfo García fue el primero en descubrir a nivel mundial un “diente de huevo” en saurópodos. Aquí pueden chequear la información… 

ENTREVISTA AL PALEONTÓLOGO ARGENTINO RODOLFO A. GARCÍA, DESCUBRIDOR DEL PRIMER DIENTE DE HUEVO DE DINOSAURIO

Con el Rodo (al que Pepe Sánchez bautizó Fita por las algas “rodofitas”) hemos estudiados acuicultura, preparado materias, jugado partidos de futbol inolvidables, pescado y cometido muchas (muchas!!!) locuras juveniles. Una fue haber recorrido toda la Ruta 40 austral en un viaje de 10.000 km en 40 días… por supuesto PESCANDO CON MOSCA!!!!

Rodolfo es un ser muy particular, una cebolla con infinitas capas al decir de Hermann Hess. En él habitan por igual el científico culto, el paisano rústico, el mosquero solitario, el motociclista de enduro, el padre de familia y ese sujeto áspero con pasado de hooker en el Club de Rugby Marabunta (Cipolletti). Un tipo duro, y a la vez sensible, que se emociona por igual cuando suena un tema de Larralde o un “Shine on You Crazy Diamond” de Pink Floyd.

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Por puro atavísmo, tal vez debido algún tipo de algoritmo biológico indescifrable, con cierta regularidad comete aventuras exploratorias al estilo del Perito Moreno. La última fue flotar el Río Negro durante una semana, en un catamarán de madera de álamo y tachos de metal soldados. Con provisiones mínimas, viviendo de la pesca, para decirlo en criollo… bien a lo indio!!! La aventura comienza así…

“A pesar del entusiasmo que propagaba el proyecto, este no era el primer viaje en el que yo me veía involucrado. Durante toda mi juventud me permití, a través de una fértil imaginación y el transito placentero en las páginas de mis libros, recorrer el mundo entero tanto por tierra como por agua. Recordando algunos de aquellos viajes; un lunes 10 de Agosto de 1519 partimos de Sevilla en “La Trinidad”, capitaneada por el portugués Hernando de Magallanes. Sin embargo, en aquella ocasión las crónicas estuvieron a cargo del notable caballero italiano, Antonio Pigafetta. Otra fascinante y bucólica expedición, fue la que realizamos en un bergantín de diez cañones junto al capitán Fitz Roy, zarpando de Devonport un 27 de diciembre de 1831. En aquella ocasión, tampoco iba a ser yo quien estaría a cargo del diario de viaje, sino el mismísimo Charles Darwin quien noble y gratamente lo hizo. Uno de los viaje estrictamente en balsa que tuve la oportunidad de disfrutar, lo emprendimos con La Kon – Tiki, zarpando desde Perú hacia la Polinesia con cinco amigos noruego: Knut Haugland, Erick Hesselberg, Torstein Raaby, Herman Watzinger, Thor Heyerdahl y el excéntrico y obstinado sueco Bengt Danielsson. Aquella travesía tenía un fin más bien científico que lúdico, sin embargo, no dejaba de ser una aventura entre amigos.
Con Vito Dumas realizamos dos titánicas travesías, hitos en la navegación solitaria, ambos a bordo del sencillo e incondicional “LEGH”, un velero de doble proa de 9,55 metros de eslora, 3 metros y medio de manga y un calado de 1,70 metro totalmente cargado. El primero de ellos comenzó en Arcachon, en pleno golfo de Vizcaya, Francia. Zarpamos una soleada mañana del 13 de diciembre de 1931, fue un viaje tan solitario como accidentado, tras casi 4 meses de navegación llegamos a Buenos Aires un 9 de Abril de 1932. El segundo de ellos, aún más extremo, recuerdo partir del Yacht Club Argentino un frío sábado 27 junio de 1942, recorrimos la circunferencia del planeta, nada más ni nada menos que a través del paralelo 42.
Sólo así pude ser el gran protagonista de los más fascinantes y épicos viajes de la humanidad. Si bien estábamos por emprender una empresa considerablemente más modesta que las anteriormente mencionadas, lo trascendente de esta aventura, es que seríamos nosotros los personajes principales”

Si quieren continuar con la hilarante historia del Ácrata, el vino “Misionero”, los choques contra los pilotes de los puentes, los asados con varas de sauces, la Isla de las Hormigas, la desorientación y los soles ardientes no tienen más que leer Derivando el Río Negro: Crónicas de un Naufragio Premeditado. Una joya de la literatura patagónica absolutamente imperdible. Bon Apettit….

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