Introducción de la Carpa en Argentina: Parte 2, los Koi y llegada al País.

septiembre 26, 2015 por  
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Investigación y textos Diego Flores.

Como se describió en “Introducción de la Carpa en Argentina: Parte 1, Contexto Mundial e Histórico“, la salmonicultura y la carpicultura tienen caminos fuertemente interrealcionados, por componentes religiosos y culturales.

El primer método completo de cría de estos peces en Europa fue descripto en el siglo XVI por el monje checo Jan Dubravius, que documentó los principios de su propagación y el manejo posterior en  estanques.

En el año 1758 se inició una nueva fase del cultivo por Stephen Ludvig Jacobi, quien fertilizó por primera vez ovas de trucha artificialmente. Este trabajo resultó una curiosidad  científica  en  ese  tiempo,  pero  luego fue  luego  olvidado. Los investigadores Garlick en  EE.UU., así como Nicolsky y Vranski en Rusia, desarrollaron los principios para el manejo de la trucha, y sus experiencias influenciaron directamente las tecnologías de manejo de la carpa.

Carpas en Japón: Historia de los Koi y Nishikigoi

Según el “Manual del Nishikigoi” de Takeo Kuroki, la palabra koi se usó en China por primera vez hace aproximadamente 2,500 años. Pero no en relación a las carpas de colores, si no como mención genérica a los peces que servían como motivos en las obras de arte de la época.

Es muy probable que en China hayan existido mutaciones naturales de la carpa común asiática (Cyprinus carpio haematopterus), pero se reconoce a los japoneses como los verdaderos creadores del Nishikigoi o joyas vivientes. Fueron ellos los primeros en observar esas mutaciones naturales y desarrollarlas.

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En Corea y Japón, las carpas ya eran cultivadas en el periodo Yayoi a partir del 300 A.C. Los arroceros japoneses, que las criaban como alimento, observaron que había carpas de coloración brillante más vulnerables a los depredadores, y las seleccionaron artificialmente hasta formar pautas de colores definidas. Entre 1820 y 1830 en Niigata, tuvo origen la variedad doméstica ornamental llamada koi. A medida que se desarrollaron nuevos colores, se extendió a lo largo del Estado y después a todo Japón. Su interés aumentó tremendamente cuando el Emperador Hirohito, introdujo los kois en su estanque del Palacio Imperial (1914). Y su popularización despegó definitivamente durante la exposición anual de Tokio de ese mismo año.

La mayoría de los aficionados, considera la prefectura de Niigata, y más específicamente Ciudad de Ojiya como la casa de los Nishikigoi. Este nombre se aplicó mucho durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día a la carpa de colores se la llama simplemente koi, término que ha evolucionado hasta convertirse en un estándar mundial. Con el desarrollo del comercio aéreo, el koi viajó a EE.UU., Canadá e Inglaterra, sus principales receptores, con ejemplares que son tasados en el mercado en decenas de miles de dolares. Hoy es el día es una variedad cosmopolita y se la encuentra asilvestrada en ambientes naturales de todo el mundo. Argentina no es la excepción y se la suele encontrar en muchos ambientes naturales o periurbanos, fundamentalmente por liberación de acuarófilos o fugas de estanques.

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Un detalle para destacar es que los koi vuelven rápidamente a su coloración natural, al cabo de unas pocas generaciones.

Distribución por el resto del mundo

La carpa es introducida en Norteamérica en el siglo XVII, y registros ictiológicos del siglo XVIII ya la señalan como un pez común en las aguas dulces norteamericanas. En 1839 EE.UU. la toma como parte de programas estatales de cultivo, y en 1896 invaden los Grandes Lagos, donde penetran al Ontario a través del río Holland. En 1912 se encuentran poblaciones con altos índices de crecimiento en Canadá en la cuenca del río Okanagan, en plena Columbia Británica.

Al igual que en Argentina, la  carpa común se introdujo en Chile, Australia y Brasil duramte el siglo XIX. En 1935 ingresa en Israel, y ya a mediados del siglo XX su distribución, a través de la acuicultura y la cría de ornamentales, la vuelve completamente cosmopolita.

Introducción en Argentina (provincias de Entre Ríos y Buenos Aires).

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La carpa es el pez exótico de más larga data en la República Argentina, introducida con fines comerciales y ornamentales durante la segunda mitad del siglo XIX. Estas experiencias no tuvieron nada que ver con Faustino Sarmiento, a quién falsamente también se le atribuyen introducciones de otras especies como el gorrión (Passer domesticus).

Esas primeras introducciones de Cyprinus carpio nacidas de la iniciativa privada, y muy difíciles de seguir o documentar históricamente, se produjeron en pequeñas lagunas de la provincia de Entre Ríos. Prácticamente no existe más información al respecto, pero teniendo en cuenta la logística necesaria para esa época, las posibilidades se estrechan en torno a Justo José de Urquiza (1801/70), y su faustuoso Palacio San José, terminado en 1859. El mismo poseía un lago artificial de 2 hectáreas, donde navegaban veleros ligeros, con tomas de aguas del río Gualeguaychú situado a solo 2 km. Este último pensamiento es mera especulación personal, ya que es posible que por sugerencia algún arquitecto o paisajista europeo, como luego sucedió con Carlos Thays, se hayan solicitado carpas del viejo continente.

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La primera introducción oficial, por parte del estado Argentino, se produce en 1925 en la Capital Federal. Al respecto el ictiólogo Emiliano Mc Donagh del Museo de la Plata del Museo de la Plata, trascribe una carta que le enviara Carlos Thays (1849/34), célebre paisajista que diseñó los Lagos de Palermo y el Parque 3 de Febrero: “En contestación a su amable nota del 23 del ctte., con respecto al origen de las carpas en el Lago de Palermo es el siguiente: entre los años 1925 y 26 el Ministerio de Agricultura de la Nación, sembró huevos de ese pescado en los lagos de las plazas Constitución, Recoleta y Garay, donde se procrearon y fueron la felicidad de los chicos del vecindario al dedicarse a la pesca, con el consiguiente trabajo de vigilancia de la Dirección de Paseos para evitar la persecución de los mismos. Cuando en 1930 asumió la Intendencia don José Guerrico una de las primeras medidas que tomó fue proceder a la demolición de las grutas que existían en esas plazas, levantadas por don Torcuato de Alvear. Al desagotar los lagos que desaparecieron nos encontramos con carpas hasta de dos kilos que fueron llevadas al Lago de Palermo y al Jardín Botánico donde me ocupé en multiplicarlas en la pileta existente sobre Plaza Italia, y que deben existir”. Según informes, en 1932 otros ejemplares del mismo estanque del Jardín Botánico fueron llevados a un pequeño estanque situado a unos cincuenta kilómetros de Buenos Aires, en las cercanías de La Plata.

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Estas carpas se introducen al sistema del Río de la Plata, y en 1945 el Dr. Mc Donagh describe el primer ejemplar capturado en un medio silvestre: una carpa de espejos en la zona de Ensenada. En 1967 el Dr. Candia, mencionan la captura de dos ejemplares más, en las mismas costas, considerándolo como un hecho extraordinario. Es evidente que las fugas de escasos ejemplares, diluidos en un ámbito tan vasto, no pudieron generar poblaciones autosostenibles de importancia.

La gran avanzada de Cyprinus carpio en Buenos Aires se da sesenta años después de la primera introducción, tras las grandes inundaciones del río Quinto/Salado en 1986, y la irrupción de innumerables ejemplares adultos de un área donde estaban consolidados desde hace 4 décadas. Por ese tiempo en que yo era adolescente, se empezaron a capturar carpas en el sistema del Salado, las encadenadas del Oeste y el Río de la Plata, en pesos que rara vez excedían los 2,5 kg. En la actualidad los portes en el Río de la Plata pueden superar los 10 kg, con expectativas máximas cercanas a los 20 kg.

En las lagunas pampásicas la carpa ha tenido un crecimiento demográfico explosivo, y su natural condición eutrófica colaboró en la propagación de esta especie.

Introducción en San Luis y Córdoba

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Las primeras introducciones de carpas en la provincia de Córdoba refieren a fines del siglo XIX, cuando el dos veces presidente Julio Argentino Roca las introdujo desde Europa en su famosa estancia La Paz, en lagunas y arroyos de la cuenca del río Ascochinga. Recordamos, como ejemplo de la agenda política del momento, que fue en ejercicio de su presidencia cuando se gestionaron las siembras de salmónidos en la Patagonia.

Emiliano Mc Donagh narra en una de sus campañas como ictiólogo, que en 1938 ya había emprendimientos privados de carpicultura, en estanques y tanques australianos, en los alrededores de Villa Mercedes (provincia de San Luis). En 1946 fueron enviados al Museo de la Plata ejemplares silvestres capturados con red en la laguna “Tres Amigos” de la localidad de Lavaisse. El Dr. Federico Cantoni, uno de los dueños de ese espejo, lo sembró a partir de reproductores obtenidos en 1943 en el Jardín Botánico. Las mismas eran capturadas con red en la laguna, y vendidas frescas a Mendoza a través del ferrocarril, teniendo su carne por entonces muy buena aceptación.

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Tras estos emprendimientos privados, nuevamente el Estado realiza una siembra oficial de carpas en 1946 en el lago San Roque, el más antiguo de los embalses de tipo moderno construido en Latinoamérica. Esta introducción tiene como fin evitar la proliferación de vegetación acuática, como alternativa al uso de herbicidas. Posteriormente por una mezcla de iniciativas estatales, privadas o simples fugas, las carpas colonizan los diques Los Molinos, embalse Río Tercero y Cruz del Eje, entre muchos otros. De allí en más se irradian a todas las aguas aptas en las cuencas de los ríos Primero, Segundo, Tercero y Cuarto. Y a través del Tercero toma contacto con el río Paraná…

A pesar de tantas décadas, y aunque no hay una barrera física que se lo impida, las carpas no colonizaron en forma efectiva las secciones medias y superiores del río Paraná, siendo relevantes solo en la sección deltáica más inferior (de Cinco Bocas hacia el estuario). Lo mismo corre para ríos como el Dulce Medio, Uruguay o Juramento. Indudablemente especies cazadoras como dorados, palometas y pirañas resultaron predadores sumamente eficientes que la mantienen a raya. Basta imaginarse a una suculenta masa de carne con aletas ondulantes entrando a un madrejón paranaense, ¡y la alegría de estos peces al verla!

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Una pregunta sumamente esclarecedora sería ¿porque la carpa se volvió tan numerosa en los ámbitos pampásicos, en contraposición a los ámbitos típicamente paranaenses?  Los biólogos opinan que como en la Pampasia las especies paranenses se hallan en una situación marginal, la carpa se vería favorecida por una baja presión de competencia interespecífica, de depredación, y una disponibilidad permanente de recursos que no son enteramente explotados. Ello no sucedería en los ámbitos tipicamente paranaénses, de nichos bien ocupados, donde la competencia y la predación es muchísimo más dura.

El impacto de la carpa en un ámbito nuevo plantea un escenario sumamente complejo, lleno de variables que desarrollaremos en futuras entregas de este informe. Hasta la próxima entrega…

Comentarios

Una Respuesta para “Introducción de la Carpa en Argentina: Parte 2, los Koi y llegada al País.”
  1. Tito Fontana dice:

    Interesantísimo y esclarecedor articulo de investigación. Te cuento que mis primeras carpas las pescaba justamente en la pileta del botánico que da a Plaza Italia, de muy pibes saltábamos las rejas de noche y las capturabamos con linea de mano con boya, también fueron mis primeras devoluciones de pescados ya que no las podíamos sacar de allí, tendría 12 años…, era algo habitual por que vivía a solo 3 cuadras de allí. Gracias por el laburo de divulgación, disfrute mucho las dos partes del informe. Salu2

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