Introducción de la Carpa en Argentina: Parte 3, Patagonia y Biología

diciembre 10, 2015 por  
Archivado en Notas de Pesca y Videos, Pesca

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Investigación y textos Diego Flores. Fotos Diego Flores, Ezequiel Battista, Claudio Lezcano y Alejandro Beckman.

Carpas en Cuyo y la estepa patagónica

En una reciente visita al Instituto Hidrobiológico de San Juan, donde son criadas carpas desde larga data, los técnicos me contaron que su introducción en la región ocurrió a fines de siglo XIX por medio de Faustino Sarmiento. Algo que parece muy poco probable, ya que por los sucesivos desbordes del sistema del Desaguadero en el siglo XX, hubieran llegado mucho antes al río Colorado. Lo más probable que su llegada a este sistema se haya debido a una siembra en el embalse Nihuil (finalizado en 1941), con fines acuícolas y de control de malezas acuáticas. Y que lo mismo sucediera más tarde en otros embalses cuyanos donde su presencia es habitual.

En Cuyo sucede algo muy similar a Europa, mientras los salmónidos son los exóticos dominantes en las aguas frías y rápidas aguas cordilleranas, las carpas encuentran su hábitad ideal en aguas más bajas y cálidas, del llano (como por ejemplo las Lagunas de Guatrache, hoy casi desaparecidas).

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Al igual que en Córdoba, las políticas estatales cuyanas potenciaron las siembras de especies no nativas, en áreas donde existe una alta demanda de peces pero una baja productividad de especies nativas.

Su ingreso a la cuenca del río Colorado se dio a mediados de la década del 80´ cuando el río Curaco, portador del sistema del Desaguadero, desbordó a la altura de la reserva Pichi Mahuida. En la cuenca del río Negro, el primer registro científico data de 1994, y siempre se atribuyó a una siembra para combatir algas en los canales del Valle Inferior. Hoy, biólogos de la Dirección de Medio Ambiente de Coronel Roca, no descartan que pueda haberse dado como un trasvaso natural entre el Colorado/Negro, durante una creciente excepcional.

En esta última cuenca lo único que detuvo su migración aguas arriba fueron las represas: Arroyito sobre el río Limay Inferior, y el Ingeniero Ballester sobre el río Neuquen. Un tema candente es su posible paso a la sección conocida como Limay Medio, un pesquero de truchas marrones de clase internacional. El vector más preocupante serían pescadores de pejerrey patagónico (y furtivos de trucha) que usan carnada viva recolectada en el Limay inferior o Río Negro, para su uso en el embalse el Ezequiel Ramos Mexía y el río Limay Medio. Ya que una práctica muy usual es la liberación del sobrante de los pecesillos vivos en el sitio de pesca, entre los que podría haber pequeños juveniles de carpa.

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Algo similar puede producirse en los ríos Neuquen, Valcheta o Chubut inferior, donde la pesca con carnada viva (antireglamentaria), está muy arraigada culturalmente.

Carpas en los Parques Nacionales cordilleranos

Las primeras carpas que ingresaron a los lagos cordilleranos de la Patagonia lo hicieron, en algún momento de mediados del siglo XIX, como consecuencia de fugas de estanques o sueltas de acuarófilos. Durante la década del 90´, mientras estudiaba Acuicultura en la Universidad del Comahue en Bariloche, profesores como Teresa Bello y Miguel Baiz me hablaron mencionaron avistajes de carpas koi asilvestradas, muy fáciles de ver por su coloración (Ej: lagos Morenito y Nahuel Huapi). Se estima que fueron una consecuencia de fugas accidentales de estanques o juveniles desechados por acuaristas. Otro tanto ocurría con un acuarista de Dina Huapi, profesor también, que las tenía en un estanque conectado al lago Nahuel Huapi por un canal, en el que los peces entraban y salían. Estos ejemplares jamás desarrollaron poblaciones, ya que las bajas temperaturas inhiben el desarrollo de las gónadas durante el periodo crítico de invierno/primavera, en que necesita un mínimo de 17 ºC.

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En la zona del Bolsón, cuenca del río Puelo, las autoridades de Chubut como el caso Walter Frizzera, ven con preocupación la proliferación de estanques con esta especie. Daniel Wegrzyn y Silvia Ortubay, en su libro Salmónidos en Patagonia, cita una fuga sin consecuencias sobre el río Futaleufu, tras una inundación que rompió instalaciones en un emprendimiento acuícola en el río Corinto.

Las especies exóticas se descontrolan o generan problemas graves en sitios donde hallan los nichos adecuados para desplegar sus adaptaciones: ej: truchas en ámbitos fríos de montaña o carpas en zonas templados de llanura. Donde ecológicamente sobreviven demasiado forzadas, aunque exista reproducción marginal, su impacto normalmente es bajo. Aún así existen casos, como los enumerados en la Parte 2, con otros factores en juego.

Yendo al caso puntual de nuestros Parques Nacionales Patagónicos, la principal preocupación de los biólogos está puesta en la “realidad” de los salmónidos, muy por encima de las “hipótesis” sobre Cyprinus Carpio.  Para el Parque Nacional Nahuel Huapi el pez con mayor valor de conservación es el bagre otuno, cuyo principal predador son las truchas marrones trofeo, tan preciadas por los pescadores con mosca.

Parámetros ecológicos

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La carpa es considerado un pez rústico ya que sus exigencias ambientales son pocas, posee la capacidad de habitar una variada gama de hábitats, como ríos, arroyos, lagos, lagunas, embalses, estuarios, estanques, etc.

Es una especie extremadamente eurioica que soporta rangos muy amplios en sus variables ambientales. Su extrema adaptabilidad la coloca en ventaja respecto a otros peces de agua dulce, al colonizar nuevos ambientes u ocupar nichos que quedan vacantes debido a causas naturales o artificiales. Debido a que en la Pampasia las especies paranenses se hallan en una situación marginal, la carpa se vería favorecida por una baja presión de competencia interespecífica, de depredación, y una disponibilidad permanente de recursos que no son enteramente explotados.

La carpa es un pez de aguas templadas, propio de las zonas medias y bajas de los ríos. Su preferencias son aguas eutróficas y desbordes poco profundos, de corriente suave o nula. Si bien posee una boca ínfera típica de los comedores de fondo, también busca su alimento en las capas media y el menisco de agua.

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Aquí se enumera su espectro ecológico, en función de distintas variables:

  • Salinidad: tolera concentraciones de hasta alrededor de 5‰, por lo que puede hacer uso de aguas salobres de estuarios, rías y espejos endorreicos.
  • pH: el rango óptimo oscila entre 6,5-9,0.
  • Oxígeno disuelto: pueden habitar aguas con rangos situados entre 0,3-0,5 mg O²/l (mínimo) hasta la completa saturación. Como referencia, los salmónidos requieren un mínimo de 4 o 5 mg O²/l para verse saludables, y el dorado ya no puede compensar la falta de oxígeno por debajo de 2,4 mg O²/l.
  • Alimentación: son peces omnívoros, con una gran tendencia hacia el consumo de alimento animal, como insectos acuáticos, anélidos, crustáceos, moluscos y zooplancton. También consume los tallos, hojas y semillas de plantas acuáticas y terrestres, junto a bioderma o plantas acuáticas en descomposición. Puede filtrar en aguas abiertas, comer en la película superficial, sobre el fondo, o escarbar en él más de 10 cm. De esta manera amortigua las variaciones estacionales cuali/cuantitativa en el suministro natural de alimento.
  • Migración: dos carpas marcadas en la zona de Quilmes en el Río de la Plata, fueron recapturadas en distintos puntos de los ríos Salado y Samborombón a unos 500 km. de distancia. Ello, dan una idea de la naturaleza migradora de la especie.

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Reproducción de las carpas

El desove de la carpa en Europa comienza cuando la temperatura del agua alcanza los 17-18 °C. Las cepas asiáticas comienzan a desovar cuando la concentración de iones del agua disminuye abruptamente al comienzo de la estación lluviosa. Mientras las carpas silvestres son desovantes parciales, las carpas domesticadas liberan todos sus huevos maduros en unas pocas horas. El cortejo de la carpa, consiste en violentos desplazamientos de tres o más individuos, con enérgicas arremetidas de los machos contra las hembras.

Por término medio las hembras producen alrededor de 100.000 huevos por kilo vivo, lo que equivales entre 100 a 230 gr/kg de peso corporal. La cáscara del huevo se vuelve pegajosa después del contacto con el agua. Los huevos ya fertilizados son transparentes y quedan adheridos a la vegetación sumergida. Luego de fertilizados poseen entre 1 y 1,5 mm de diámetro. Bajo condiciones favorables pueden llegar a eclosionar hasta 50% de ellos.

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El desarrollo embrionario demora alrededor de tres días a 20-23 °C (60-70 grados/días). Al eclosionar las larvas miden de 5 a 6 mm, y portan una muy pequeña vesícula vitelina que se reabsorbe rápidamente. Bajo condiciones naturales, los peces eclosionados se pegan al substrato.

Alrededor de tres días después de la eclosión se desarrolla la parte posterior de la vejiga natatoria, las larvas nadan horizontalmente y comienzan a consumir alimento externo con un tamaño máximo de 150-180 µm (principalmente rotíferos).

Temperatura

Según Darío Colautti los adultos de carpa sobreviven en rangos de temperatura impensada para otros peces, entre casi el punto de congelación y temperaturas superiores a los 40 C. Pero ello es solamente capacidad de sobrevivir en forma momentánea, y no se condice con los requerimientos necesarios para su reproducción o un crecimiento sano y/o adecuado.

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Cabe aclarar que los rangos de temperatura varían de a cuerdo a la locación, los rangos no son los mismos para una carpa de Suecia o Ecuador. Lo mismo corre para peces en Río Negro, Chascomús o Formosa.

  • Menos de 5 °C: las carpas entran en un estado de hibernación, cesan su alimentación, natación y crecimiento. Hay pérdida de peso.
  • Menos de 10 °C: debajo de esta cifra su sistema inmunológico se deprime considerablemente, haciéndola más susceptible a las enfermedades.
  • Menos de  12 °C: actividad sumamente baja. Estará mayormente en el fondo, apoyada sobre plantas o el lecho. Nadará solo lo necesario para moverse o alimentarse. La respiración será muy pausada, y solo se alimentará lo mínimo necesario, y siempre en pequeñas porciones.

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  • Entre 12 °C y 17 °C: aunque se la pasa todo el día nadando, lo hace en forma lenta y tranquila. y su respiración es pausada. Son temperaturas aptas para los adultos, aunque el crecimiento es muy lento y las posibilidades de reproducción casi nulas. Mientras por las mañanas se muestran lentas y perezosas, por el aumento de la temperatura, durante las tardes recobran la movilidad. En este rango pueden ser pescadas con mosca, aunque se trata de una empresa sumamente difícil, por la falta de agresión. Mucho tiempo de inspección y análisis de la mosca, que obliga a ajustar el patrón y en aguas claras usar tippets muy delgados (por debajo de un 3X). Los reproductores y sus huevos son altamente susceptibles a las bajas temperaturas o a los cambios bruscos de ésta. Las temperaturas menores de 16ºC detienen la maduración de las gónadas femeninas y masculinas, y puede entonces existir fallas en la reproducción.
  • Entre 17 °C y 18 °C: si bien se han registrado desoves a 15 °C en países fríos como Finlandia, se considera a esta temperatura el límite inferior para un desove adecuado.

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  • Entre 18 °C y 22°C: respiración normal, muy buena movilidad en toda la columna de agua, con las aletas bien desplegadas y muestras de cortejo porque es la temperatura ideal para el desove.
  • 19 °C: temperatura “mágica” después de la cual las carpas en la Patagonia invaden bajos y toman las moscas con mayor decisión.
  • Entre 20 °C y 25 ºC: temperatura ideal para procesos de alevinaje.
  • Por encima de 23 ºC: el metabolismo se incrementa rápidamente, y con ello la necesidad de alimentarse. El ritmo respiratorio se eleva, el nado es muy activo  y manifestará actitudes agresivas. Se trata de un umbral de temperatura ideal para pescarla con mosca, sobre todo con pescadores noveles que estén realizando sus primeras experiencias.

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  • Entre 23 °C y 30 °C: el rango ideal para un rápido crecimiento en los estanques europeos.
  • 24 ºC: probable límite superior para desovar.
  • 26 ºC: más allá de esta temperatura se encuentra la temperatura mortal para las ovas.
  • 32 ºC: metabolismo al máximo. Son necesarias grandes cantidades de alimento.
  • Entre 37 °C y 41 ºC: mortal 50, según las distintas subespecies y las adaptaciones a distintas áreas de nacimiento.

Comentarios

Una Respuesta para “Introducción de la Carpa en Argentina: Parte 3, Patagonia y Biología”
  1. Juanchi dice:

    Muy buena nota e investigación Diego los felicito por este trabajo.

    Juan

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