Marrones migratorias con Mosca en Piedra del Águila (Limay Medio)

abril 17, 2015 por  
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Textos Diego Flores. Fotos Emilio Rizzo y Diego Flores.

Las grandes marrones migratorias de agua dulce, o marrones potádromas, resultan uno de los mayores desafíos para la pesca con mosca en la Patagonia norte. Pasión de multitudes, el sueño de miles, impregnado de un fervor y una mística que raya lo religioso. Desgraciadamente, también una de las más románticas, por la velocidad a la que desaparecen. En muchos pesqueros históricos, las marrones gigantescas de antaño se han extinguido, tal vez para siempre. Y hoy, salvo honrosas excepciones, el bastión mayor donde resisten es el río Limay. Un curso que en término de trofeos, tanto en el tramo superior como medio, resulta una máquina del tiempo hacia los años dorados de Jorge Donovan y el Bebe Anchorena. Para reflexionar y cuidar este recurso casi irrepetible en el mundo, como realmente lo merece.

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Esta temporada nos medimos nuevamente con ellas en el río Limay medio, en sus primeros 20 kilómetros. Todo en el marco del Tercer Encuentro de Marrones Migratorias, organizado por la Municipalidad de Piedra del Águila, que celebra estos peces maravillosos y convocó destacados instructores de todo el país, en dos jornadas de clínicas tan jugosas como intensas. El guía, que con conocimiento y pasión nos conduciría por el Limay Medio, fue el amigo Diego Rodríguez de Fario Fishing.

Para comienzos de marzo, fecha de nuestro relevamiento, el río recibe los primeros runs o corridas reproductivas de trucha marrón, provenientes del embalse Exequiel Ramos Mexía. Este, como un mar interior rebosante de peces forrajeros autóctonos, como puyenes, percas y pejerreyes, favorece notablemente la piscivoría y sus tasas de crecimiento.

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Durante esta fase temprana, los peces recién ingresados al río reconocibles por su librea cromada, plantean un combate poderoso y explosivo. El momento de la conexión es sumamente emocionante, con un pique agresivo que parece arrancarnos la línea de las manos.

Con el agua aún caliente, entorno a los 18 C las truchas arco iris se encontraban sumamente activas, brindando la posibilidad de una pesca con ninfas y secas incomparable, muchas veces a pez visto. En los papeles la pesca de arco iris estaba asegurada, mientras la de marrones nos llenaba de incertidumbre. Pero paradoja del destino, todo resultó al revés. Un mediodía en la zona de Fortín Nogueira encontramos un lote de arco iris de 1,5 kg promedio, cebándose alocadas de pequeños midges y pelechos de microcaddis. Tremendamente educadas y selectivas me propiciaron la denigrada más alevosa que recuerde en años.

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Cientos de presentaciones sin éxito y no menos de 25 rechazos a centímetros de la mosca. Iniciamos con lo típico, adultos de caddis en 16 y tippet 4X, rotando todo el contenido de nuestras cajas. Llegados sin éxito, a pupitas en anzuelo 26 con tippet 6X de fluorocarbono, dimos por terminados los intentos resignados como hoplitas. Con una mezcla de sentimientos entre la lógica frustración, y una adusta admiración ante peces tan como astutos como perceptivos.

Por el contrario, la figurita difícil de las marrones migratorias dio el presente todos los días, a veces con varios ejemplares. Este río regulado por represas, durante nuestra estadía se mantuvo bajo y lento, entre los 200 y 300 m3/seg, apenas por encima de su caudal ecológico. No estaba fácil, pero en el marco de una pesca técnica y esforzada de tiros largos, los frutos resultaron notables.

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Fueron dos días de flotada desde un comodisimo drift boat, lanzando grandes streamers con líneas de tipo shooting. Mientras Emilio se volcó a un hundimiento 6, yo preferí un 3  con leader largo de casi 3 m, que trabajara más cerca de la superficie y permitiera derivas más largas y controladas. Con equipos entre 7 y 8, por el viento y el largo de los tiros, las moscas más utilizadas fueron las String Leech y las Tutucas de entre 9 y 13 cm, bien desvestidas y aerodinámicas. El Limay es un río “de ángulos”, y jugar con ellos en la presentación es fundamental.

Normalmente se castea aguas abajo unos 70 grados con un reach cast aguas arriba, se enmienda la línea reteniendo la cola del shooting, para que lo primero que entre en el campo de visión del pez sea la mosca.

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En este viaje la mayoría de los piques se dieron con stripadas largas y lentas en un ángulo de 45, mientras la excepción fueron los piques al golpe o en deriva muerta. Prevalecieron hembras plateadas de 2,5 a 3,5 kg, que rara vez saltaban pero empujaban como demonios. Los machos con más tiempo en el río, de picos ganchudos y color chocolate, pesaron entre 2,5 y 4,5 kg.

En un río de tal magnitud, la pesca en balsa permite que nuestras moscas toquen sitios imposibles de vadeo. Permitiendo la pesca con tiros más cortos, de inestimable ayuda para pescadores principiantes o de técnica limitada. Otro punto a favor es la cantidad de agua que se cubre en el día. Aquí el trabajo del guía es fundamental, que corrigue derivas y en los puntos caliente debe remar vigorosamente todo el tiempo para atrás, para retrasar la embarcación y que las moscas trabajen correctamente. En este caso un guía joven, fuerte y con actitud es fundamental, como el caso de Diego que se ganó el alias de “110 de cuatro tiempos”.

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El fin de semana del encuentro el pueblo se llenó de turistas, con un público asistente de más de 100 personas, con restaurantes y hoteles a tope. Tras la charla inicial delos coordinadores  Henry Santurio y Debora Rodríguez, se dio inicio al evento. De temas variados, destacaron las presentaciones de Pablo Saracco, Pepefly Borzi, Toby San Martín, Carlos Villaggi y el Pela Amadeo, entre muchas otras que incluyeron a quien escribe. Otro punto a destacar fue la gigantesca paella, a cargo del chef Leonardo Perazzoli.

Durante esas dos jornadas realizamos dos sesiones mañaneras de vadeo: el sábado con gran presencia de pescadores en el puente en zona 2, y el domingo por el área del colectivo. Esos amaneceres heroicos, prontos a la partida siempre pagan. Y fue así que tras salir el sol en el Pool del Chorro, con un tiro muy largo desde la margen rionegrina, picó el macho del viaje. Un ejemplar de casi 6 kg, que nos las hizo ver en figuritas, mientras con la corriente a favor buscaba un raigón sumergido en forma obstinada. Afortunadamente pudimos landearlo en una lagunita anexa, y tras las fotos, volvió a las aguas en perfecto estado, para coronar un viaje que quedara por siempre en nuestra memoria.

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Agradecemos especialmente a la intendente Adriana Figueroa de Piedra del Águila; Beatriz Villalobos y Marisa Focarazo (Turismo de Neuquen); y al Consejo Federal de Inversiones (CFI) que permitieron la realización de este evento.

Servicios

Guía de Pesca: Diego Rodriguez, Fario Fishing. Combatientes de Malvinas 175.  Piedra Del Águila, Neuquen, Argentina. Tel.: 0299 15-457-1961. Buscanos en Facebook.

Secretaría de Turismo de Piedra del Águila: 02942-493-456. Municipalidad de Piedra del Águila. Las Bardas 55. Facebook: Muni de Piedra.

Municipalidad de Piedra del Águila: www.piedradelaguilaoficial.com

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