Pejerrey Patagónico con Mosca: “Chupetas Shallow Water Parte II”

enero 9, 2011 por  
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Texto: Adrián Tito Fontana. Fotos: Diego Flores y Víctor Leiva.

El día estaba bueno, ventoso pero bueno al fin, despejado y cálido, invitaba a “caminar pescando”. Llegamos buscando truchas pues en el  lago Buenos Aires la promesa de marrones importantes era casi una fija, Diego picó en punta adelantándose unos quinientos metros mientras yo terminaba de calzarme el wader. Acomodé el equipo Nº 4 en la mochila y comencé a caminar con el Nº 6 mientras pensaba que mosca de las atadas en la trasnochada haría debutar. Honestamente, mi objetivo principal era cobrar alguna buena marrón, hasta ese momento ni se me había cruzado por la cabeza toparme con pejes, así que la cosa venía de streamers y ate prolijamente una Bunny negra en anzuelo Nº 4

Nada de rises, nada de movimientos, ¡nada de nada!, me cuesta la decisión de colar agua como un autómata, así que preferí seguir intentado con la línea flotante y caminar buscando “algo” que me motivase a presentar una mosca con cierto entusiasmo. Tras cambiar un par de veces de lugar sin resultados escucho a Diego que me alerta por handie: -Tito, estoy viendo pejerreyes crucereando cerca de la orilla como si fueran bonefish. Imaginate que al principio me los confundí con percas, son elefantes!!!!-

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El solo hecho de escuchar ese “estoy viendo” me inyectó una generosa dosis de optimismo, cambié el polileader de hundimiento por uno flotante de nueve pies y até prolijamente a un tippet 4X una suerte de ninfa de stonefly color crema en anzuelo Nº 12.

Habré caminado unos cien metros cuando vi el primer grupo de lo que a simple vista también me parecieron percas, tres peces de lomo muy ancho y oscuro avanzaban en apenas cuarenta centímetros de profundidad. Me agaché procurando mimetizarme en un escenario carente de toda cobertura y lancé unos tres metros delante, dejé hundir un la mosca y los espere un poco, la detectaron en el primer strip e inmediatamente comenzaron a perseguirla de cerca para luego rechazarla.  Insistí con esta mosca en dos o tres oportunidades con idéntico resultado. Ante la evidente posibilidad de pesca fina opté por desarmar la Nº 6 y sacar a la cancha mi querida VPS 490, afine el tippet a 5X y cambie el engaño por lo que yo supuse seria infalible: un micro streamer blanco con cabeza roja en anzuelo Nº 14.

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¡Ahora sí!…, con todo afinadito y una presentación delicada me sentía con las cartas ganadoras, pero para mi desasosiego los resultados fueron negativos y la mosca fue ignorada olímpicamente. Alargué 50 centímetros el tippet y cambie a una Pheasant Tail en Nº 14, luego a un scud en Nº 16 y lo mismo…, cuanto más chica la mosca menos atención le prestaban.

Con la vista acostumbrándose al reflejo del flat empecé a ver con más claridad a los pejerreyes, que de a ratos pasaban en grupos reducidos a unos quince o veinte metros de mi posición. Ya con mi cráneo en  ebullición decidí jugar con algo más grande, regresé al tippet 4X y até una Wooly Bugger Nº 10 verde oliva con 6 patas de goma blancas dispuestas en V sobre el lomo, ¡o despertaba su curiosidad o los mataba de un paro cardíaco! Caminé unos metros hasta un ojo de arena dibujado entre algunas manchas de vegetación sumergida y me quedé observando… Estaba jugando fino en un lugar donde una marrón de 3 o 4 kilos es normal, caña  Nº 4 mosca grande y tippet fino, plantas y pedreros, un coctel explosivo que me conmovía al pensar en la inesperada tomada de un titánico fario (cosa que al fin sucedió pero da para otro artículo). La cosa venia así, a cara o cruz, los pejes estaban allí y no me iba a resignar tan fácilmente a que me mojen la oreja.

Luego de un largo rato divisé un grupo de cinco moviéndose con nerviosismo en ordenada formación, lancé adelantando el paso y comencé a recuperar rápido y con tirones cortitos, de inmediato se descolgaron como una escuadra de Spitfires. El más grande aceleró y tomó la mosca con mucha decisión, aunque si no fuese porque lo vi atacar, tal vez ni hubiese clavado ya que el pique se manifestó como una frenada casi imperceptible. Tras algunas corridas veloces y un par de chapoteos tenía en mis manos el “olor a pescado” característico de la especie. Un ejemplar gordo y sólido como piedra que tomó sin dudar una mosca más parecida a un Alien, que a los scuds típicos de su dieta habitual. A partir de ese momento vi la luz y las respuestas empezaron a sucederse con fluidez.

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Ocho fueron los gordos y escurridizos pejerreyes que pude lograr ese día, todos salvo el último con la misma mosca, aunque si sumo los piques errados y alguno que se soltó en la maniobra, calculo que al menos me conecté con una docena de ejemplares.  El octavo pejerrey lo saqué con una Musguenfly color chartreause (mosca-musgo), una creación de Diego Flores para las lisas de Mar Chiquita, que vino a salvarme las papas cuando la Wooly Bugger patuda desapareció misteriosamente en un backcast.

Un dato que considero fundamental es que use un Shooting de 10 metros fabricado a partir del running de una linea True Cast (intermediate-clear), con corredor de Amnessia. Sin duda las lineas transparentes otorgan ciertas ventaja con la especie.

Odontesthes hatchery o Patagonian hatchery, es una variedad de pejerrey que habita algunos cursos y espejos patagónicos, no ostenta visiblemente la banda lateral plateada propia de la mayoría de los atherinidos y su boca protráctil es muy pequeña, aunque no le impide tomar bocados contundentes cuando así lo desea. Posee una contextura esbelta, casi cilíndrica y muy compacta,  abdomen color gris y lomo negro-verdoso muy oscuro con escamas chicas y pero bien definidas.

Su alimentación está condicionada por el ambiente, pero básicamente es un gran consumidor de plancton, pequeños moluscos, micro crustáceos e invertebrados. Los insectos acuáticos en todos sus estadios, al igual que los alevinos, también forman parte de su dieta y por lo tanto su pesca abarca el uso de una gran variedad de moscas, desde pequeños streamers y ninfas, hasta moscas ahogadas y secas.

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En ambientes cerrados normalmente lo podemos ubicar en sectores de baja profundidad con proliferación de vegetación acuática. Es un pez que jamás está quieto, va y viene patrullando bajíos de fondo arenoso, aparece y desaparece entre las manchas de vegetación como si fuese un fantasma. Requiere sigilo pues es muy asustadizo, la sutileza juega un rol fundamental si se desea obtener resultados positivos. Su pesca demanda un equipo liviano capaz de lograr presentaciones delicadas y transmitir con fidelidad los piques. Ubicarlo y hacerlo tomar la mosca es el desafío mayor, la pelea si bien es interesante para equipos livianos no depara grandes emociones más allá de alguna corrida veloz.

La  particularidad de pescarlos en sectores de baja profundidad  permite ubicarlos visualmente y anticipar el lanzamiento de la mosca a su paso, el pique en general es veloz y corto, a veces imperceptible, lo cual demanda una buena dosis de atención por parte del pescador.

Es frecuente que persiga la mosca por varios metros y luego la rechace, en este sentido es muy caprichoso, inclusive con un color determinado sobre un mismo patrón de atado. Dar con el tamaño de mosca apropiado resulta en general decisivo, es esencial probar distintos tamaños hasta encontrar la medida que los movilice a la tomada.

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Tengo la suerte de haber pescado pejerreyes de manera selectiva en muchas oportunidades, lo hice en lagunas y arroyos bonaerenses, en el mar, en albuferas y en varios espejos de la Patagonia. En todos los escenarios requirió afinar mucho la herramienta y la técnica, al menos para “pescarlos” de manera selectiva y efectiva, no solamente arañar alguno de casualidad.

En el Lago Polcahue (zona Pehuenia) me topé con nutridos cardúmenes alimentándose en superficie, generaban cientos de minúsculos “rises” haciendo ver a la superficie como atacada por una llovizna intermitente. Con caña Nº 4 de fibra de vidrio, línea flotante y leader de 10’ rematado en 6X pasé dos días estupendos a pura mosca seca y wets, en que la pesca de truchas quedó relegada a un segundo plano. Fue alucinante ver como subían a las Elk Caddis, ¡inclusive patinando!, pescarlos agazapado entre los juncos bajo una lluvia que duró toda mi estadía allí. GENIAL

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En Playas Doradas (Golfo San Matías) realicé una formidable pesca de pejerreyes marinos “desde la playa”. Con caña  Nº 4, línea flotante y tippet fluorocarbonado 5X logré una docena de ejemplares en solo un par de horas, todos con micro streamer blanco/cabeza roja en Nº 14. En esa ocasión lo determinante fue la presentación, pues ni bien el colorido tip de la línea se acercaba mucho al cardumen los pejes huían despavoridos y se reposicionaban a 50 o 60 metros de distancia.

El invierno pasado, pescando con Diego en un arroyito bonaerense, hicimos una fiesta de pejerreyes chicos con equipos Nº 2 y Nº 3. En esa ocasión la variable de oro fue la correcta “pasada de mosca en deriva muerta”, situación extremadamente fina en un ambiente minimalista, que me trajo recuerdos de la pesca de truchas en Sierra de la Ventana. Tampoco reaccionaban a cualquier mosca, el plato del día fueron mini streamers y wooly buggers blancos con bed head rebotando por el fondo.

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No voy a ahondar en vetustas anécdotas, pero me gustaría expresar mis reverencias ante este pez, un pez selectivo y huidizo. Un pez que de ser tomado en serio puede llenar de satisfacciones a los cultores de la pesca finesse.  Las alternativas están, solo es cuestión de tomarlas.

Pesque con alegría.

Para más información sobre el pejerrey patagónico, ingrese a www.aguaspatagonicas.com

Comentarios

4 Respuestas para “Pejerrey Patagónico con Mosca: “Chupetas Shallow Water Parte II””
  1. PEDRO dice:

    Gracias por tu comentario Tito. Buenísimo, te mando un abrazo y venite cuando puedas que quedo pendiente a parte de la pesca, el falquito que te hable jeje….

  2. Adrian Tito Fontana dice:

    Gracias a vos Pedro por habernos llevado a conocer todos esos lugares maravillosos, realmente fue un viaje para el recuerdo y cuando se cuadre la oportunidad pienso regresar.
    Hagan fuerza en los controles, lo que ustedes tienen alli es inmensamente valioso y seria muy triste que se pierda.
    En cuanto al Fordcito veloz…., llevo el GPS, si camina a mas de 180kmh “estandar” (no en caida libre eh) invito asado completo jaja..
    Un gran abrazo.
    Tito

  3. Sebastián Bork dice:

    Que buena pesca que hicieron, me imagino lo que deben haber peleado esos pejes patagónicos gigantes. Con un amigo pescamos bastante seguido el pejerrey bonaerense con mosca y es muy entretenido.
    Me llamó la atención el cambio de comportamiento de la especie, ya que en nuestro caso las tomadas se producían con la mosca en movimiento, todo lo opuesto que les sucedió a ustedes.

  4. Adrian Tito Fontana dice:

    Hola Sebastián
    En el único momento que cito la pesca en deriva muerta es al comentar una pesca particular en un arroyito bonaerense con bastante correntada. En los demás ambientes casi siempre tomaron en recuperación, y el patrón de recuperación también influyo mucho en los resultados (como para la mayoría de los peces).
    Al contrastar tres experiencias en tres ambientes totalmente diferentes, lo que intento es poner de manifiesto que no hay parámetros fijos, que su conducta es muy variable y justamente eso es lo que más me atrae de su pesca. En la albufera de Marchiquita (Bs As) podes pescar pejerreyes como si fuesen mojarritas, hay momentos en que se suicidan con cualquier cosa que se mueva. Pero en ciertas lagunas, rascar 2 o 3 pescados de un cardumen tal vez de cientos, puede tornarse un desafío.
    Los dos puntos que me parecen destacables son la selectividad con respecto al “tamaño y color” de mosca (en ese orden), y la cautela que demanda en cuanto a aproximación y presentación “en aguas bajas”, o bien, “con peces activos en superficie”. Un lanzamiento prolijo, preciso y con el mínimo posible de falsos cast ayuda y mucho.

    Para resaltar: “JAMÁS” (en ningun lado) obtuve buenos resultados con minnows de epoxy (mojarritas de epoxy), no entiendo porque muchos las catalogan como “la mosca para peje”. Según mis experiencias, la concepción de esas moscas representan la antítesis de lo que siempre me dio buen resultado…, valla uno a saber….
    Saludos