Permit y Grand Slam en Cayo Largo (Cuba)

octubre 3, 2012 por  
Archivado en Fly Fishing, Notas de Pesca y Videos

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Textos Diego Flores. Fotos Diego Flores y Juan Pablo Gozio.

Cayo Largo es uno de los destinos más importantes del mundo para la pesca permit, pez considerado como uno de los más difíciles (o simplemente el más difícil) de los capturables con mosca. Al contrario de Jardines de la Reina, donde se permanece en barcos flotantes aislados del mundo, aquí se pasa la noche en tierra en Resorts All Inclusive. A nosotros nos tocó el hotel Sol Cayo Largo, por lo que terminábamos el día tomando mojitos en la pileta o en restaurantes de calidad internacional. Ello lo transforma en un destino ideal para combinar pesca con turismo, novia o familia.

Este pequeño archipiélago, distante a 35 minutos de turbohélice desde la Habana (por Aerogaviota), se transformó en una meca mundial de los permits, y por default, de los Grand Slam. Su riqueza íctica, pero sobre todo su impecable organización por zonas, dieron lugar a 160 Grand Slams en solo 3 temporadas, cifra única en el mundo. Una vez pescado el permit, la figurita más difícil, en Cayo Largo existe un 75% de posibilidades de realizar Grand Slam (palometa, tarpon y bonefish en un mismo día).

Al clima espectacular que nos tocó, se le sumó Jorge (Giorgio), un guía que nos sorprendió por su profesionalismo, buen trato y actitud aguerrida. Uno ingresa al lodge, conversa con el personal y se da cuenta que todo, absolutamente todo, gira alrededor del permit.

El espíritu y la esencia de este maravilloso pez se respiran en cada frase, en cada foto, en cada rincón, como si fuese un templo. Desde este espacio agradezco enormemente a Matías Giménez la oportunidad de conocer este paraíso, confiando en mi para la realización de esta crónica. Lo mismo se extiende a todo el staff de Cayo Largo, de lo más ameno y profesional que he conocido en mi carrera como periodista.

Nuestros días en Cayo

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El primer día arrancamos con bonefish fáciles en manchas, para ir depurando tiros, clavadas, técnica de lucha y lograr esa autoconfianza Zen tan necesaria con Trachinotus falcatus. Sacamos varios bonefish y cruzamos una decena de permits. Juan Pablo, muy afortunado en los relevos, tuvo chances con 5, y logró 3 tiros realmente buenos. En todos los casos fueron a la mosca, la siguieron y la desecharon. Uno de ellos era una bestia de más de 10 kg, que verileaba al filo de los mangles con medio lomo afuera, en un fondo de pasto de tortuga muy bajo.

Una de las características distintivas de Cayo Largo es que una elevada proporción de permits vienen montados sobre rayas, carancheando el alimento que levantan del fondo al nadar. Esta situación facilita mucho la pesca, ya que les baja la velocidad y da un punto de referencia muy visible para el cast. Se le agrega que pez en esta actitud está buscando alimento, y la competencia de varios permits compartiendo una raya, eleva aún más las posibilidades. Cuando la raya está estática el tiro ideal es encima de ella. Cuando se mueve se castea un par de metros adelante para darle tiempo a hundir y ser capturada por la subción de sus aletas.
Entrados en ritmo, dedicamos el segundo día a buscar permits, en esos interminables bajos que en Cayo Largo se extienden hasta el horizonte. Aguas bastante estériles, en los que solo aparecen algún tiburón o barracuda, a lo sumo una mancha de bones grandes. Es el reino inexpugnable de la palometa, y empezaron a aparecer en cantidades muy peligrosas para nuestras coronarias. Al mediodía, después de unos 8 o 10 peces vistos, Juan Pablo puso un tiro perfecto a una raya que traía dos permit. Una se adelantó, siguió la Avalon Fly un largo trecho y tomó. Corrida digna de un scooter y 10 minutos después subimos un bello ejemplar de unos 3,5 o 4 kg. Allí modificamos todo porque Juan quería Grand Slam, por lo que cedí mi tiempo pensando que lo resolveríamos enseguida. Que iluso!!!

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La búsqueda del tarpon se transformó en una peregrinación de rodillas sobre vidrio molido. Pasaban las horas, los galones de combustible y los agujeritos mágicos entre los mangles se iban agotando. Juan cada vez más estresado, perdió un pique de un enorme snook que a la postre le hubiera valido un Super Grand Slam. A las cinco de la tarde, con el agua a la nariz, salimos a buscar tarpones al bajo. Para mis adentros pensé -estamos liquidados – y me eche a dormir una siesta.

Pero un Juan impertérrito, haciendo gala de una entereza notable, se la jugó hasta que llegó el milagroso pique del baby tarpon, que clavó y subió al bote como la irrespetuosidad de un pejerrey al pecho. Griterío de viejas histéricas, hombre al agua, festejos de penal en un Mundial y partimos con el acelerador a fondo a buscar una mancha. Diez minutos después salió un bonefish mediano y completamos el ansiado Grand Slam. Juan feliz de la vida terminó invitando la ronda de mojitos, y el guía con una sonrisa pintada por la jugosa propina extra que significa esta hazaña.

Con la oportunidad de un día de pesca casi exclusivo para mí, esa noche no pude pegar un ojo. Temprano, salimos a patrullas los bajos de Zona 4, y las palometas hicieron su aparición en números inquietantes. Así tras dos o tres chances malogradas, fui afinando la precisión, y aparecieron tiros razonablemente buenos. Seguidilla de espantadas, inspecciones y rechazos. Varias siguieron la mosca por largo trecho, pero ninguna tomó. Al mediodía fuimos a unos bajos de vadeo a bajar la ansiedad con unos bones, sacamos varios de 2 a 3 libras y aprovechamos a almorzar.

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De allí fuimos al límite de Zona 5, tal vez lo más hermoso de Cayo Largo, donde los bajos arenosos y las planicies de turtle grass se entremezclan con profundos canales de agua azul. Tras 2 horas sin ver palometas pasó lo peor: aparecieron todas juntas, en singles y desde todas direcciones. La histeria, los gritos y la desesperación dieron lugar a tiros estertóricos como escopetazos al oscuro. Tras muchísimos permits en 10 minutos, y ni un solo tiro decente, me hundí en el fango de la decepción. Harto, fuimos a un canal profundo donde un barracudón me cortó del fluoro, un jack crevalle enorme rechazó la mosca y una pandilla de parguitos criollos me patotearon con violencia. Allí le pedí a Jorge terminar el día pescando bonefish de vadeo. Llegamos a un bajo primoroso, donde en 6 tiros, clave 6 bones, pero se me desprendieron todos salvo uno pequeño de 25 cm. Porca troia,… definitivamente ese no era mi día!!!

La última jornada la dedicamos al permit a matar o morir. Primero localizamos sendas manchas de bones, y en ves de tirar a ciegas la nube, la rodeamos para interceptar los grandes que van adelante. El éxito de la técnica fueron tres hermosos bones que sacó este servidor. A partir del mediodía se sucedió un regate antológico, con permits de todas las actitudes, formas y tamaños. Muchos de ellos en parejas o tripletas, comiendo sobre las nubes de arena que dejan las rayas al nadar. No menos de 20 o 25 ejemplares que mostraron todo su repertorio palometístico, menos llevarse la mosca a la boca.

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Nos hartamos de tirarles, y aunque el éxito no nos acompañó, las escenas vividas fueron mágicas. Era el tiempo de regresar, de retirábamos de la catedral del permit en Cuba. De valorar la experiencia acumulada y seguir practicando otro año para volver como mejores pescadores.

Equipos y Moscas Utilizadas

Tanto Juan como yo usamos como equipamiento cañas Nº 8 para agua salada, líneas WF-F tropicales (1 número más pesadas que la caña), reels cargados con 200 m de backing y líderes de 12 pies. Mientras Juan se inclinó por una ST Croix Legend Elite Saltwater, yo use una Zalt de Tech Tackle.

En todos los casos usamos la inefable Avalon Permit Fly, esa mosca mágica creada por el talentoso manager Mauro Ginevri, atada de sus propias manos. Nuestras versiones de Avalon fueron siempre rechazadas y de muy mala manera jajaja!!! Me arrepiento, a pesar de la presión del Jorge, no haberme jugado unos lances con cangrejitos chicos estilo Calvo Crab, o afinar el tippet y probar con moscas más pequeñas (Nº 4) tipo Mantis Veverka.

Un detalle importante es el líder. Giorgio me recomendó usar uno que me confeccionaba fresco todos los días, de unos 12 pies de largo. Estaba compuesto por 3 tramos iguales (3 pies) de nylon Berkley Big Game de 40, 30 y 20 libras.

Conclusiones alrededor del permit

Está claro que con este pez, soy menos que un principiante, pero igual transmito mis pensamientos y sensaciones. Nunca se sabe cuando una idea puede ser relevante para otra persona….

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  • La semana anterior se vieron muchos menos permits pero salieron 8. En nuestra semana 3 lanchas, con 4 buenos pescadores salieron solo 2. El de Juan y uno de Bob que lo sacó con un tiro de revés, contra el viento como un escopetazo al oscuro. La mosca tocó el agua y al permit tomó la Avalon sin dudar. Parece que la gorra de Tech ayudó bastante…
  • Jorge comentó que con la cantidad de peces vistos y los tiros buenos, en una semana más dulce tendríamos que haber sacado 2 cada uno. Por lo menos 1 cada uno en el último día. Pero bueno, …es palometa!!!!
  • En lo personal sigo creciendo con este pez, lento pero creciendo jajaja!!! Mientras el año pasado (por una combinación de pánico piscatório y falta de manejo de equipo) no metía la mosca en un container, este año la cosa (sin ser sobresaliente) mejoró mucho. Mi principal error técnico fue no colocar la mosca en el primer intento, sino en el segundo  o tercero (maldita costumbre que arrastro de los tiros de prospecting con truchas). Según Jorge después del primer tiro las chances caen en un 80 o 90%. El pez sintió el “ploc” de la mosca varias veces, el silbido de la línea del agua en el reposicionamiento y no admite el engaño…. De ahora en más practicaré tiros de permit en Palermo, apuntándole a una lanchita a control remoto jajajaja!!! Una genial idea de Ricardo Pisarenko, y no es chiste jajajaja!!!

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  • Los singles estaban intratables, surcaban el flat a velocidad de un maratonista. Querías armar el tiro y ya los tenías encima. Sin van arriba de una raya, todo se vuelve más fácil, pero igual sigue siendo muy difícil.
  • Las cosas que se tienen que alinear para lograr un buen tiro son muchas, pero es lo de menos respecto a que el pez se decida y tome. Según mi corta experiencia ese el gran punto de inflexión con el permit.
  • Además de las rayas, un punto a favor de Cayo es que la “cancha de pelea” es un flat de arena interminable, limpio y sin obstáculos. Una vez clavado no existen piedras o barreras de coral como en otros pesqueros. Y la lucha resulta mucho menos estresante…
  • De la misma manera que la escalada deportiva es 80 o 90% mental, la pesca de permit es muy mental. No puede ser que aparece una raya sin permit, le tiras para practicar y la presentas perfecta, y aparezca una raya con permit y las piernas se te hagan un flan. Jorge se cansó de decirnos, no sean cagones!!!… En los lagos de Palermo parece fácil, pero en el medio del flat, con vientos de 25 km/h, oleaje, el caño de hierro metido en el traste para mantener el equilibrio, y un permit que no para de moverse, la cosa se complica.
  • Cada guía tiene su librito, y Jorge te exige que muevas la mosca a  velocidad. Mucha!!!!! La puntera tiene que estar bajo el agua para que no haya slack de línea, y la mosca cabeceé como un camarón…

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  • Encuentro un comportamiento (ciclotimia o psicosis) tremendamente lisero o sabalero en el permit. Si no lo sorprendes, si no lo haces picar en seco sin darle tiempo a pensar, las probabilidades bajan. Tiene sentidos tan desarrollados, una percepción tan alta de su entorno, que si se toma el tiempo para observar la mosca, tus chances desaparecen. Es clave jugar con el principio de acción y reacción del pez, ser rápido y mover la mosca según las señas corporales que da el pez. Las seguidas kilométricas son espectaculares, pero cuanto más se alargan, menos chances de pique existen…
  • Por ultimo la frase del viaje (Juan Pablo dixit), al - permit hay que pescarlo con displicencia, si quiere picar que pique-. Donde nos volvemos loco, y se entra en una espiral de macanas y nervios, es game over. Es parte de la mística o metafísica de este pez. Como las mujeres, la palometa es la que decide!!!

Servicios

  • El día de pesca inicia a las 8 a.m. y termina a las 17 p.m, con una sola una parada a almorzar de 30 minutos.
  • Los guías cubanos son superprofesionales, y la prolijidad de la operación (manejo de zonas y cliente) impecable.
  • Para más información consultar a Avalon Fishing Center. Matías Giménez: matias@avalonfishingcenter.com. www.avalonfishingcenter.com.

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Comentarios

2 Respuestas para “Permit y Grand Slam en Cayo Largo (Cuba)”
  1. mariano dice:

    Groso!. Un GS es algo que varios desean. Demuestra sin lugar a dudas pericia, paciencia, perceverancia y técnica.
    Todos atributos que a mi criterio definen a un pescador.
    Felicitaciones!.
    Mariano.

    PD: Y hacer un SGS,…. y bue….. eso ya es otra cosa….jejej!