Río Corcovado con Mosca: Barracos y Grandes Fontinalis

junio 6, 2015 por  
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Textos: Diego Flores. Fotos Diego Flores y Luis Brunt.

Si el alto Corcovado es una de las catedrales mayores de la pesca con mosca en la Patagonia, Paulino Arias es su feligrés más destacado. Ninguna Boca y su área de influencia, se encuentra tan íntimamente ligada a la historia de un hombre, una leyenda viviente que hasta tuvo el honor de bautizar buena parte de sus pozos. El río de las enormes mimosas y los bravos barracos, respectivos motes de las truchas fontinalis y las arco iris de fenotipo plateado, que ingresan a sus primeros kilómetros para reproducir o alimentarse.

Paulino pesca este sitio desde hace 65 años, cuando a los 12 venía con su tío Narciso a caballo desde río Pico, en un periplo que duraba más de 1 semana. Allí vivió todas las etapas de la pesca, del tarrito a la mosca seca, y construyó los refugios que forman parte de la rica historia de esa apartada región.

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Desde hace 15 años, bajo el puente carretero monta un campamento junto a su compinche Pedro Conzi, que usan ininterrumpidamente un mes al inicio y otro al final de temporada. Y que a manera de santuario, es visitado por amigos y pescadores de inquebrantable espíritu peregrino.

Junto al galenso Luis Brunt, guía y pescador de Viedma, amigo y confidente del viejo, surgió la loca idea de poner en papel ocho décadas de historia jamás contada, y que definen buena parte del genoma mosquero chubutence. Fueron 9 días de campamento, amistad, trucos, guisos, asados y mateadas. De una ardua investigación periodística, que llevará meses procesar y verá la luz en Aguas Patagónicas.

Pero también se pescó, y mucho, y esta crónica rinde honor a ello…

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Fin de temporada es el momento más caliente del Corcovado, un momento en que sus costas se encienden de ñires enrojecidos, las cumbres se tiznan de blanco, y los amaneceres inician con nieve o heladas que parecen quebrar los huesos. También de largas caminatas, ya que existe un solo acceso al río, y para llegar a los pozos más alejados hay que sudarla de verdad.

Este cierre el Corcovado presentaba la mayor bajante histórica de los últimos 40 años, casi parecía un arroyo, con las enormes dificultades que ellos trae a la pesca. Debido a este fenómeno los barracos escasearon y las mimosas estuvieron muy difíciles. Aún así salieron peces muy destacables, especialmente de esta última especie, y que nos muestran la excepcionalidad de un río prácticamente único en el mundo.

Conociendo al Corcovado

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El río Corcovado es un freestone de cuenca pacífica que presenta grandes variaciones anatómicas según las distintas orografías que atraviesa. Nace en el lago General Vintter a 860 m.s.n.m. y tras 130 km. de recorrido en Argentina, cruza la cordillera hacia Chile donde se lo conoce como Palena. Mientras en su nacimiento se comporta como un río pequeño con un caudal medio anual de 25,7 m³/seg, cerca del límite internacional y engrosado con numerosos tributarios, casi los cuadriplica hasta alcanzar los 94 m³/seg.

Sus poblaciones de salmónidos está influenciada de plano por una sucesión de saltos insalvables, conocidos como el Cementerio de los Monstruos (a la altura del paraje La Elena) que las aísla y compartimenta. Mientras aguas arriba solo encontramos truchas arco iris y fontinalis, debajo existen además truchas marrones y salmón chinook.

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En la actualidad el inhóspito lago Vintter es casi con seguridad el principal reservorio de fontinalis trofeo en Sudamérica, y uno de los más importantes del mundo. Las mismas utilizan como área de alimentación y desovadero el alto río Corcovado, y sus corridas reproductivas se inician en febrero, produciendo una sucesión en la pesca sumamente interesante, y que varía semana a semana.

Febrero y marzo, con peces frescos o recién ingresados, ofrece una acción muy consistente con ninfas y streamers. Incluso puede brindar intensas sesiones de mosca seca con imitaciones de caddis patinadas, en aquellos atardeceres sin viento en que el agua parece explorar por los rises.

Si bien abril es el mes con la mayor densidad de fontinalis en el río, los peces se vuelven muy difíciles de tentar, transformando a la pesca en mucho más impredecible y técnica.

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En lo personal pesco fontinalis con mosca desde hace 25 años, mayoritariamente en ámbitos de la cuenca del Manso, y en menor medida del Limay y Futaleufu. Aunque esta especie también se la conoce como trucha de arroyo, paradójicamente se las pescan en su mayoría en lagos y su captura en sistemas lóticos o de agua corriente, es menos frecuente.

Salvelinus fontinalis es el salmónido introducido que desarrolla menor tamaño, y hoy para el común denominador patagónico, un ejemplar de 1,2 a 1,5 kilos es considerado como muy bueno. En el tramo relevado del Corcovado esta es la talla media, pudiéndose capturar peces de 2 a más de 3 kg; verdaderos gigantes para la especie.

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En lo personal nunca había pescado un run masivo de fontinalis en un río de montaña, de una manera análoga a la que buscamos marrones migratorias en el río Limay. Esta experiencia devino en una auténtica epifanía, y me conectó con los mayores ejemplares de mi vida.

Numerosos pescadores extranjeros afirman que solo existe un puñado de ríos en el mundo capaces de entregar truchas fontinalis de este tamaño, en su mayoría ubicados en la Península de Labrador al este de Canadá. No puedo menos que agradecer a Berni, Luis, Paulo, José Luis, Ricky y otros habitúes de la boca, que tanto me enseñaron  y ayudaron con la especie.

Experiencias con las fontinalis del Corcovado

Durante mi estadía, y con un estado de madurez sexual avanzada, la pesca de fontinalis resultó muy dura y técnica, con peces que se comportaban literalmente como psicópatas. Incluso día a día, visitando los mismos pozos, se podía observar como cambiaban las preferencias sin lógica aparente.

Cada pesquero necesitaba de una verdadera estrategia de ajedrez para concretar un pique, tras lo cual había que descansarlo por varias horas porque no picaba ninguno más.

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Dependiendo del pool o el ejemplar, los piques podían venir en patrones tan disímiles como una March Brown Wet en anzuelo Nº 14 a un streamers de tipo String Leech de 9 cm. Este último, en la combinación de negro y rojo, usado a primera hora de la mañana en medio de heladas fortísimas, brindó los ejemplares de mayor, todos machos.

Revisando mis estadísticas la mayoría de los piques se dieron sobre ninfas con patas de goma usadas para sea trout, como la Pepperoni Wuk Bug o Beauty Camila, entre anzuelos Nº 8 y 12. También funcionaron muy bien alevitos Nº 4 o 6, del tipo Matuka o Patagonia Bugger, que parecían irritar sobre todo a las hembras.

Las mejores combinaciones de color resultaron el chartreuse o amarillo, con blanco y abundantes destellos plateados. Contra lo esperado el color naranja, solo o combinado con oliva, otrora tan rendidor con la especie, prácticamente no ofreció piques. También, ante peces vistos, dedique esfuerzos a pescar con imitaciones de ovas de silicona a las que tenía suma fe. Mientras los grandes ejemplares las ignoraron rotundamente, los pequeños que los merodeaban las tomaban como caramelos.

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Los equipos utilizados, dependiendo de la presencia o no de viento, oscilaron entre un Nº 4 y 6. Con las fontinalis bien fondeadas de abril, lo habitual es pescarlas con shootings integrados de 150 a 225 grains de hundimiento rápido y leader corto. Este año, con aguas demasiado bajas, una gran combinación se dio con líneas intermedias transparentes, leaders de más de 9 pies y moscas bien lastradas (ojos de bronce). El tippet, que variaba según el tamaño de la mosca y los rechazos oscilaba entre un 2 y 1X. En casos extremos hubo que afinar a un 3X (0,20 mm).

Otra posibilidad era usar moscas menos lastradas, con ojos de cadena, y emplomar el líder con un par de municiones de plomo blando. Esta manera de pescar colgado, con una línea poco visible, fue la manera más efectiva y menos invasiva.

Misceláneas

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Algo a destacar del viaje fue la siguiente paradoja: mi mejor barraco picó pescando muy finito en busca de fontinalis, y las mejores fontinalis lo hicieron mientras tanteaba los barracos con elementos más sólidos y contundentes.

El ejemplar de la foto picó en el pozo del Fisher con un pequeño streamer amarillo/blanco/perlado Nº 8, en el centro lento del pozo, sobre la costura de agua rápida. En un día en que le dejaba todas las aguas rápidas a Luis Brunt, y yo me dedicaba a las lentonas de fontinalis. Con tippet fino (0,22 mm o 2X) hubo que cuidarse bastante durante la pelea, para que no cortase.

También le metimos mucho esfuerzo al lago Vintter que pagó muy poco en relación a lo invertido. Solo picó una arco iris grande, pero flaca que no superó los 2 kg. Lo más interesante fueron las fontinalis de la primer bahía, contigua a la boca, seguramente acardumadas como antesala al ingreso al río. La mayoría no superaba los 700 gr, aunque un macho particularmente robusto rozó 1,8 kg.

Agenda

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  • Cabañas Tierra del Molino (Trevelin): tranquilas y con amplias comodidades. Cel.: 0295-15423422 y 011-1536919037, reservas@tierrasdelmolino.com.ar. www.tierrasdelmolino.com.ar.
  • Cabañas El Madrugón (Río Pico): atendido por Goyo Arias, tel.: 0945-492 017.
  • Secretaria de Turismo y Ambiente de Trevelin: Tel.: 0295-480120/480917, turismotrevelin@gmail.com.

Comentarios

Una Respuesta para “Río Corcovado con Mosca: Barracos y Grandes Fontinalis”
  1. Juan De Rasis dice:

    Excelente articulo. Estuve allí en momentos duros y difíciles de pesca. Pescamos igual no mucho. Comentamos con las dos personas debajo del puente muchas cosas, pero lo más notable es que ellos nos dijeron que había unos mendocinos en el camping Nikita que acumulaban truchas. Y yo estaba en una cabaña excelente, al lado del camping, que operaba otro mendocino (excelente fue el servicio.. de paso, un lujo, frente al Vinter) y fui al Nikita y vi como los tipos acumulaban truchas en dos heladeras freezer enormes. No se cuantas tenia. Al final estos pescadores del puente tenia razón y yo, como mendocino, sentí vergüenza ajena.
    Los felicito de nuevo por la nota. Bien escrita, con buenos relatos y hermosas fotos.
    Saludos
    Juan

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