Truchas del Río Gallegos (Parte I)

junio 17, 2009 por  
Archivado en Fly Fishing, Notas de Pesca y Videos, Pesca

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Texto y fotos Raúl Sommariva:

Diversos cuestionamientos nos hacemos cuando intentamos conocer el porqué las truchas del río Gallegos que provienen del mar suben no todas al mismo tiempo sino desagrupadas en menor cantidad y en distintas etapas de una misma temporada…

Antes de continuar y por respeto a todos aquellos que me leen, debo aclarar que: éste análisis “casero” no contiene valor científico alguno sino una opinión desarrollada a través de los años, por tantas preguntas “que llegan a mi mente desde la punta de la caña”.

Sumado a ello, la lectura, la meditación y el intercambio también han procesado un factor importante para exponer a través de la recopilación esta “hipótesis”, con el deseo de explicar lo aprendido a orillas del río, junto a un profundo aprecio por lo que lo rodea, envuelve y contiene desde la inmaculada Naturaleza.

Bueno, cuando lo importante deja de ser trascendente lo superficial agobia… es entonces que un momento de paz y meditación siempre es bueno, a solas sin soledad, sentado frente a la inmensidad de los recuerdos y pensamientos…, con un lápiz y un cupo de inspiración surge el escrito:

Cambio ambiental,  aclimatación, almacenamiento, migración y letargo

 

Con las primeras mareas altas de octubre comienzan a trepar desde el estuario. El flujo de agua salada “se mete” al río, frenando por espacios de minutos al agua dulce, hasta unos 53 km corriente arriba (mareas de sicigias), creando un “ambiente especial de mezclas y turbulencias“ entre lo dulce y lo salado, juntándose concentraciones de innumerables organismos que llegan y chocan mezclados entre ambos líquidos. En esta área mantienen un proceso de aclimatación, un cambio reversible que puede llevarles días o semanas. Con marea baja (cuadratura) el caudal y temperatura del río cumplen un valor preponderante, la corriente al deslizar por su cuerpo determina no solo el momento preciso de subir, sino también la velocidad de nado y cuantos kilómetros por delante tiene por recorrer.

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Como podemos observar las respuestas conductuales y fisiológicas del pez dependen de la aclimatación a los cambios de flujos (salado a dulce), temperatura, oxígeno, caudal y estado de otros factores que les llega desde aguas arriba del río.

En este “ecosistema especial” de espera, almacenamiento y concentración, las truchas anádromas, a través de sus narinas (dos pequeños orificios ubicados en su hocico), pueden advertir las sustancias químicas disueltas en el agua, lo que les permite detectar “si el camino” no contiene un elemento inadecuado para el desove. A su vez otra propiedad importante de su organismo se suma: la aleta adiposa, muchas veces no tenida en cuenta. Esta cumple una función extraña y singular, a mi entender: actúa como una antena sensorial que percibe la longitud del día (fotoperiodo), un factor proximal que le indica al pez no solo la estación sino también precisar los períodos de alargamiento y acortamiento de los días.

En ese intervalo único, hoy podemos comprender que la energía del pez y las sustancias del entorno que lo envuelven influyen en su viaje nupcial para comenzar a ascender (en el momento preciso) en búsqueda de un ambiente físico adecuado para su reproducción, o desecharlo por lo estresante de una variación ambiental indebida.

Como vemos, estos atributos de supervivencia y reproducción no sólo están interrelacionados a su habitad dentro del agua sino con procesos externos a ella, como el calor, la luz, la oscuridad, el aire circulante, etc., lo que concede una combinación productiva: siempre y cuando la gama de estos registros se involucren favorablemente.

A medida que las temporadas pasan, la evolución metabólica de estos peces es más compleja y delicada: el cambio de clima, el aumento poblacional cerca del nacimiento y del desemboque, el desarrollo urbano, la toma de agua, los obstáculos en las corrientes, los canales de riego, etc., nos pone en alerta. La adaptación es lenta e indefinida. Sin embargo “todavía” las truchas del río Gallegos mantienen inalterable su fortaleza genética lo que permite seguir conociendo sus mecanismos vitales de migración, almacenamiento y letargo.

Entre los años 1980 al 1992, los ingresos se producían inmediatamente cuando el río se descongelaba, las subidas eran estrepitosas, veloces y acrobáticas…, la cantidad de caudal y ligera corriente, hacían de la pesca con mosca algo más interesante y vigorosa.

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El frío penetraba hasta los huesos. Cruzar el río con wader era imposible, sin embargo la cantidad ejemplares que se agrupaban nos dejaban atónitos. De encontrarnos desprevenidos, su furia nos hacía temblar… los saltos y caías intimaban a mantener un potente combate. Eran tremendos peces longevos, en su mayoría machos que “furiosos de haber mordido el sebo” se desplazaban bruscamente como torpedos, sacudiendo su cabeza persistentemente, intentando arrancar de su boca la mosca enquistada.

Los tamaños eran increíbles, muchos ejemplares superaban los 9 kgrs…

Con el transcurso del tiempo los inviernos dejaron de ser tan fríos y nevados, la superficie del río convertida en bloques de tremendas piedras hielo, dejaron de serlo. En estos últimos años, su espesor congelado se redujo a una fina veta inconsistente.

La corriente de agua perdió su nivel y flujo original. La variación y aumento de temperatura en el verano se elevo hasta más de 5°, lo que produjo: mayor evaporación, proliferación de algas, asentamiento de depredadores y parásitos, llegada de cormoranes, enquiste del piojo de mar. A su vez las imprevistas agresiones no naturales, hicieron de los mecanismos de vida de éstos salmones que, se acomoden a una nueva variable de supervivencia: hoy para sobrevivir no solo tienen que defenderse de los artilugios de pesca del hombre sino también de cómo nosotros (seres racionales), cuidamos, prevenimos y preservamos su medio ambiente.

hembra escamas caedizas

Como vemos todo es mucho más complejo, sin embargo la migración se produce con una variable que ajusta su organismo a un proceso termodinámico, donde el intercambio de distintos componentes del ecosistema, determina el nivel delas condiciones apropiadas.

Explicación fotos (de arriba hacia abajo)

  1. Un macho inolvidable.
  2. Zona Güer Aike: el flujo de agua salada “se mete” al río, frenando por espacios de minutos al agua dulce, hasta unos 53 km corriente arriba (mareas de sicigias), creando un “ambiente especial de mezclas y turbulencias“ entre lo dulce y lo salado, juntándose concentraciones de innumerables organismos que llegan y chocan mezclados entre ambos líquidos. En esta área mantienen un proceso de aclimatación, un cambio reversible que puede llevarles días o semanas.
  3. Probablemente esta situación de congelamiento del agua las ha hecho procesar una adaptación secundaria de residentes a anádromas, en búsqueda de alimentos en el mar.
  4. Hembra perdiendo sus escamas, recién aclimatada de agua salada a dulce.

 

Seguir leyendo en: Truchas del Río Gallegos (Parte II)

 

Raúl Sommariva: raul.sommariva@speedy.com.ar

Río Gallegos – Provincia de Santa Cruz – Patagonia Austral Argentina.

Comentarios

10 Respuestas para “Truchas del Río Gallegos (Parte I)”
  1. Leonardo dice:

    Este tipo de meditaciones, observaciones y conocimiento son los disparadores necesarios para que se encaren estudios de mayor profundidad sobre los ecosistemas fluviales. Allá la caña nos lleva y en ese llamado hay un montón de ramificaciones: quienes especulan con explotar el recurso vendiendo lo que puedan, los que no ven la interrelación entre los seres, los que cuidan y los indiferentes. Mas allá de las truchas y de los negocios, si no tomamos una mirada humilde, reconociéndonos como seres dependientes de ese ambiente, no hay cambio que logremos. ¡Gracias Raúl por ponernos a reflexionar y por exponer con valentía una visión de tantos años de caminar el Río Gallegos!!

  2. Juan Manuel Diaz dice:

    Es increíble como cambios que cualquiera creeria inofensivos, provocan semejante impacto en las poblaciones de animales del ambiente en que se producen. Es por esto que, siguiendo un poco la línea de la nota, invito a los demas lectores a VER con detenimiento el ambiente que lo rodea mientras pesca, tal como lo ha hecho y hace Raul Sommariva, y luego de mucho tiempo de VER, va a comenzar a OBSERVAR, y luego de mucho tiempo de OBSERVAR, va a ENTENDER el valor de la naturaleza. Que estamos poniendo en riesgo cada vez que permitamos que una represa, una mina o un canal de riego se instale en el lugar, va a ENTENDER que un simple cambio es mucho más de lo que parece, ya que todo esta relacionado de una u otra forma.
    Raúl, te felicito por tu trabajo, ya te lo he dicho antes!!, GRACIAS POR EDUCARNOS… espero ansioso la segunda parte de esta nota.

  3. Patricia C. dice:

    Francamente estoy en esta misma “lìnea”. Con respeto digo: Lo importante es que el “hàbitat” de nuestras palabras sea “un espacio real en el corazòn y en la razòn” de cada uno. Considero es la ùnica manera “que este pensar” se agrupe, desove y se muestre grande.
    Esto debe atravezar la tecnologìa para ir mas atràs…debe ir a dar ejemplo, a mostrar còmo, a que escuche el sordo, a que mire el ciego y tocar el corazòn del mudo…¿raro? ¿loco? No. Nada de eso sino exactamente asì, es como el carretel nunca se acaba. Y las postas son para tomarlas y las tomamos para pasarlas… Nacì entre pescadores, me criè a un paso del rìo, me apasionè por la naturaleza. Vean, es sencillo: No hay que entender al pez… HAY QUE COPIARLO.

    Un abrazo mi querido Raùl, agradezco que la vida nos cruzara en este camino.

  4. Leo Kutú dice:

    Hno. de los anzuelos, Raúl:
    ¡Muchas gracias por enviarme un e-mail para notificarme de esta entrada!!.
    El estar junto a un río genera sensaciones múltiples, englobada en un bello valor….AMOR.
    La naturaleza en este caso nos enseña, que aunque tengamos “gustos” (dulce/salado) distintos (enfoques, modos de pensar,etc. etc) aún podemos ser capaces de generar vida (como el río las truchas).
    Es decir, aunque seamos distintos, en algún punto de contacto marquemos diferencias pero sin matar o “matarnos”,…¿se entendió????.
    El día que los pescadores (en lo que a nosotroas nos toca) practiquemos en la vida de cada uno, los mismos valores, la misma elegancia, la misma delicadeza, el mismo arte, mismo…que pretendemos transmitir lo tenemos al pescar con mosca, …también en el trato hacia el otro pescador aún diferente en su modo de pensar, es que estaremos dando “los pasos del pescador” con madurez.
    Felicito tu denodada entrega por defender nuestra casa (Planeta).
    Un gran abrazo por un gran artículo.
    Un afectuoso sapukay.
    Leo Kutú.-

  5. Dardo Bielle dice:

    Querido Raúl, antes que nada quiero felicitarte por la nota que escibiste (esperando la II parte), es muy interesante no solo para los pescadores deportivos sino tambien para los amantes de la naturaleza y el medio ambiente. Las personas que te conocemos sabemos que el fin de esta nota es transmitir tu conocimiento a las generaciones venideras y concientizar sobre la importancia de cuidar nuestro planeta. Sin perseguir ningun tipo de interes a cambio.
    Es increible el aporte que podemos generar todos, si enseñamos a cuidar y despues a pescar, sin contar con otro conocimiento que el que nos brindo la universidad de la vida.
    Un abrazo,
    Dardo Bielle
    dardobielle@yahoo.com.ar

  6. Eduardo L. Bruno dice:

    Raúl, excelente exposición, hemos hablado de este tema muchas veces. Sería muy bueno que la gente que lea tu escrito, lo interprete y lo haga trascender. Este es un camino que debemos transitar todos juntos. El Gallegos es de todos.
    Son pocas las personas que a traves de la punta de su caña pueden trasmitir lo que vos has hecho toda tu vida de pescador y apasionado del medio ambiente.
    Felicitaciones y adelante con la pasión de siempre.
    Abrazo,
    Eduardo Bruno

  7. Mariano Valori dice:

    La verdad excelente!!
    Se aprende mucho de todo esto para perfeccionarse en la pesca..
    Hace mucho que no pesco, porque a mi viejo lo trasladaron al Chaco y acá no hay truchas, jaja. Bueno, con esto que leí me capacita y me recuerda como hay
    que hacer; osea que me ayuda en mucho…
    Este tipo de observaciones, meditaciones son lo que necesitamos para obtener
    el estudio de los ecosistemas…
    Espero pronto volver a Río Gallegos para volver a pescar con Raúl.
    Mariano Valori/13 años/ Resistencia-Chaco

  8. Jose Luis Saavedra dice:

    Espero que los conceptos vertidos tengan la suficiente difusion para que se comprenda la necesidad de proteger y revitalizar el Río Gallegos. Así también debería estimularse la psicultura para siembra (Ej. Estación de la Escuela rural “Las Vegas”)
    Año tras año, se recibe el comentario de los habituales pescadores, sobre la merma paulatina de truchas en el rio (o habria que decir expescadores por el cierre de los accesos a la mayoría del rio).
    En un tiempo donde el estimuló de la industria del turismo es reconocida internacionalmente, en vez de abrir los pasos, estos se cierran. La Secretarias de Pesca y de Turismo, deberían estimular la instrucción de guias como salida laboral y dependientes de estas, los cuales serían además, guardianes que eviten la depredacion y cuiden la zonas respectivas. Hasta la hoteleria de la ciudad se veria beneficiada.
    Pero bueno, “Quien deba oir, que oiga”. Raúl, seguí adelante con tu predica, alguna vez alguien no aceptará abrir sus bolsillos pero si sus oidos.

  9. jorge diaz dice:

    Buen dia Raúl, soy el chofer que lo trasladó a aeroparque el día que volvió a Gallegos. Estuvimos viendo su página con mi señora y sinceramente nos han gustado mucho las vistas. Realmente es un lugar hermoso. Le agradecería se comunique por esta vía conmigo cuando tenga un momento libre. Mi intención es dialogar un ratito con usted. Un abrazo y gracias.

  10. jorge diaz dice:

    Raúl, el mail es de mi señora, patricia.cabe@hotmail.com y si desea comunicarse telefónicamente puede hacerlo al 01145213825 particular o al 01131867330 mi celular.