Un Paraíso llamado Tsimane

julio 15, 2011 por  
Archivado en Fly Fishing, Notas de Pesca y Videos, Pesca

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Textos: Pablo “Tuna” Labarta.

Luego de unas cuantas idas y venidas, Santiago, Javier, Federico y yo armamos el viaje para la semana del 4 al 12 de Junio. La confirmación me generó tal revuelo, que ¡no sabia con que pescaría!

Vinieron las consultas, los más o menos gatos y los coquitos (más complicado aún). Preparamos los equipos, incluido el de campamento y a volar. Una tarde de atado en el hotel de Santa Cruz de las Sierras, Bolivia. A la mañana temprano nos buscaron para ir al Trompillo, uno de los aeropuertos que más use en mi vida por suerte. Casi dos horas de vuelo, por sobre el Chapare, ex zona roja, avistamos las sierras y aterrizamos en Asunta.

Apenas pise tierra, respire el aire, me embebí de esas imágenes, selva, río, indígenas y dorados. Navegamos un rato, los primeros avistajes y mucho más, ya me sentía en casa. Ni hablar cuando nos recibieron en el lodge y después de mucho tiempo me reencontré con Noel. Para mejor, como yo era el número 7, colado, me dieron su cama. Una caña de bambú contra un mueble, un tigrero, botas de vadeo, cámaras de foto, waders, moscas de todo tipo, respiraba a pleno, el alma llena, creo que no caminaba, volaba…

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Felipe cometió el error de dejar la caña armada con una Titanic fresca, en la entrada, no pude con mi genio y como estaba me lance a la cachuela. Era un placer hacer nadar ese bichito por los rápidos, un par de allá voy, y se me prende uno chico. Pelea corta, lo empiezo a arrimar y de pronto de los pies sale el mostro y se lo lleva. Lo dejo correr, voy a los tumbos río abajo, se traba en un palo y al rato me lo devuelve casi muerto! Así empecé….

A la tardecita Noel, me invita a que lo acompañemos a una reunión con la comunidad, no entendía mucho, pero se estaban organizando en su funcionamiento interno. Yo entendí que él me quería mostrar su casa y familia. Ya de noche volvimos con algunos casi naufragios, el Almirante se habia olvidado de un par de piedrones. Lamentablemente no nos pudo acompañar ya tenía que ir hacer un scouting a otro parque con Ramiro. La parte oficial comenzaría al día siguiente con un campamento de tres días a lo más alto del Secure.

SECURE: Guías Juan Carlos (Mabechi) y Fabián…

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Tres canoas con motor y dos o tres pertigueros, casi media tribu. Todos querían ir y algunos se tuvieron que quedar; partimos…

Un lugar mejor que otro, el espectáculo de los chimanes manejando las canoas y moviéndose por la selva. La pesca venía relativamente floja, paramos a almorzar y vemos rolear unos pacues, momento de revolear el coquito. Unos cuantos tiros contra la peña, veo correr la línea, clavada firme y a luchar. Pero muy extrañamente era un muy buen dorado. Concluimos que fue porque cuando cae el coco, las mojarras se agolpan a morderlo y ahí el dorado aprovecha el gran bocado. Entre la gran comitiva, los bultos y que nosotros queríamos tirar en todos lados, la noche nos agarró más abajo de lo previsto. Buscaron el lugar adecuado, gritaron tropero y salieron todos al monte, en poco tiempo volvieron con dos y el cuento que se les había escapado uno.

Mientras preparaban el campamento, Juanca cocinaba, ellos ya asaban los dos chanchos. No me acuerdo si dormimos y como lo hicimos (en realidad en la carpa, en esas situaciones, nunca se duerme bien, pero como me gusta), pero al amanecer ya estábamos desayunando y saliendo para arriba. Al poco tiempo llegamos al lugar de la segunda noche, pero lo nuestro era llegar al chorro (lugar que pocos citadinos pudieron llegar y algunos de los caimanes que nos acompañaban era la primera vez que iban). A medida que nos acercábamos, habia mas cantidad de peces y mejores tamaños.

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Los moturos, daban miedo y era un placer verlos nadar tranquilamente. Antes de llegar ya se me habían soltado dos dorados descomunales, que no los pude ni clavar, habia sacado mi primer pacú y los changos habían dado cuenta de varios buenos dorados. En el Chorro, lugar del almuerzo, nos trepamos a la peña, vi las semillas en el piso y las empecé a tirar al agua, vinieron las yatonaras en cantidades. Ahí nomás cambie y les tire, en el acto me tomó una y siguió una larga lucha. Los changos tuvieron un par de cortes y cruzamos al frente, pero poco querían picar. Volvimos a comer unas milangas recién freídas con tinto! de no creer, postre, otro bolo (creo que todo esto lo hicimos en quince minutos) y de nuevo a ver el Chorro.

Trepado en lo más alto, me mostraban un moturo que estaba en el último chorrillo y pegado a la tosca. Ahí fue donde lo vi  a “Papá Pacú”, solo en el segundo chorro. Puse el coco, le tire un metro arriba y vi el movimiento de encare, levante la caña y ya me tenía. Rajó, bajé por la peña haciendo culo patín, se empezó a ir y me vinieron a rescatar en la canoa, ya mejor ubicado empezó una lucha de fuerzas que por suerte la Hydros Nº 8 pudo soportar.

Cuando creía que ya aflojaba encaraba de nuevo, así por un buen rato hasta que el flaco lo pudo agarrar de la cola. Le sacamos un montón de fotos y ¡lo dejamos que siga mandando en el río!

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Resulta que con el coco, es más el mismo, había pescado de todo! También ya había perdido la suela de una de mis Borger, lo que trajo destrucción parcial de mis patas.

Volvimos pescando tranquilamente al campamento, nos bañamos con jabón, aunque muchos no me van a creer. Unas paceñas mientras nos cocinaban y a descansar.

Al día siguiente ya de vuelta, con sandalias termine de romperme los dedos con la arena. Si bien no había mucho pique en un lugar el flaco pescó uno muy bueno y a Santiago le devolvieron la mitad de uno. Para variar se nos hizo tarde así que los últimos tramos fueron rápidos.

De vuelta a recuperar energías y descansar, todo esto gracias, al gran equipo de mujeres que se desviven (también nos retaban un poco), para que no nos falte nada y estemos a gusto.

El cuarto día es de viaje a Pluma, canoa, pista y vuelo de 20 minutos a Oromomo. Pequeña caminata, media hora de canoa a Coruya y una hora de cuatri a Pluma. Nos esperaban  el resto de la familia, con un almuerzo rapido y Ale con un par de botas de vadeo para mi. Juan ya le habia prestado unas al flaco, parece que habíamos venido hacer kilómetros por las piedras.

A la tarde salimos. El Flaco y Javier al Pluma, Santiago y yo al Itirizama. Aquí ya se veía más cantidad de peces y cacerías, los cardúmenes habían llegado y habia más pique. También nos juntaríamos con el resto del grupo que venían de campamento Asunta –Coruya, Federico, Claudio y Secreto del  Río.

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Los tres días que nos quedaban, los teníamos que repartir en grupos de a dos en los cuatro opciones que hay: Coruya, Pluma, Itirizama y Pluma abajo. Lo que nos dejaría un lugar (de los cientos) sin conocer.

PLUMA: Guía Alfonso (Rulo)…

Salimos temprano caminando, ya en el primer cruce se veían las cacerías, después de un cruce en canoa y caminata por la selva fuimos pescando uno tras otro. A medida que más nos alejábamos mejor se ponía. Al llegar a la última cachuela tuve una sucesión de piques y cortes que nunca olvidaré. Así como también, ya cuando veníamos río abajo y aparte de la cantidad de huellas, sobre todo de felinos, contra una pequeña barranca, metido en el agua y cuando voy a dar el paso, sobre un supuesto palo hundido, me doy cuenta que era un yacaré, como estaba colgado de una rama, logré retroceder y vi que mi otro pie estaba casi tocando su hocico. Por esas cosas del destino y mucha atención, creo que me salve de un grave accidente. Luego de un rodeo, lo enganche con la mosca, lo logré mover un poco y se la deje de aro. De lo que me salvé!!!

CORUYA: Guía Robin…

El sector comprendido entre la junta del Secure y Pluma, casi diría, que hasta  Oromomo. Estas aguas más grandes y arenosas y no tan claras, se ve que es el paradero de gran cantidad de peces, los más grandes y sobre todo gordos. Esto lo hace muy atractivo ya que es relativamente sencillo toparse con los más de diez. Pero en contrapartida tiene que los tiros suelen ser largos y no es a pez visto. Son muy fuertes, ayudados por las canchas y corrientes, pero suelen estar tan gordos que se ahogan más rapido.

Ahí me paso algo que jamás viví, tiro largo, justo, recorre unos metro y veo el lavarropas. Afirmo, salta, escupe la mosca, unos metros más y engancho otro igual o más grande, que luego logro reducir. Me preparo de nuevo, tiro similar en mismo lugar, lavarropas, afirmo, casi me saca la caña de la mano y me explota el 0,50 mm!!!

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Ya más arriba me puse a pescar con una Titanic, que me dio una sucesión de piques fantásticos y logré tener enganchado un par de saltos. Ese día pesqué más de media docena de dorados de más de 10 kilos. También me salieron un par a tomar en unos lugares que por suerte no se engancharon! Me impresionó ver un surubí muerto varado por salir a cazar en la arena y grandes yacarés.

ITIRIZAMA: Guía Ale Bianchetti…

Otra vez a caminar, ultimo día pero con más ganas que en el primero. Ya en una estructura más de piedrones grandes, aguas transparentes, también empezó a mejorar la pesca a medida que nos alejábamos. Parecía también mejorar el pique en general. Grandes cardúmenes de peces, como nunca vi, los sábalos si tuvieran patas vivirían junto a los ututos. Se hace una línea divisoria, la cual no se puede pasar, al primer intento se producen los ataques en bandas.

Ahí también logré pescar varios grandes, que me hicieron correr bastante. Nos trepábamos en  una piedra alta  Ale y los otros guías, indicaban los dorados a tirar y yo miraba otro y por momentos no sabía a cual hacerlo. Si se te caía la mosca al agua se te agarraba uno chico y espantaba todo.

Otra fue que estaba parado en una orilla observando, vino uno y se estaciono a mi lado, le baje la mosca y me la tomó en el acto. El más grande que pesque, lo hice mientras los tres me lo cantaban y tenían más ganas que yo, que lo pesque. En la forma que insistían tratando de no espantarlo, ya que estaba abajo nuestro, en un pequeño remanso a la entrada de un gran pozo. En lugares se veía amarillar la superficie.

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Los equipos que utilizamos fueron Nº 8 en el Secure y Coruya (aunque aquí un Nº 9 sería mas adecuado) y Nº 6 y 7 en el Pluma  e Itirizama,  con líneas de flote y clear tips. Si bien las moscas más grandes eran necesarias en ciertas circunstancias, en Coruya por ejemplo, las clásicas atadas en Nº 1/0 y 2/0, anduvieron muy bien. Y ni que hablar de los frutos, los cuales todavía están dando que hablar y tenemos mucho para desarrollar.

Gracias y buenas pescas….

Nota: Después de un tiempo recién fui a ver la bolsa de moscas, ahí me di cuenta del desastre que me dejaron para reciclar y lo poco que había perdido. También me dio ganas de volver!

Comentarios

2 Respuestas para “Un Paraíso llamado Tsimane”
  1. Nicolás Schwint dice:

    Espectacular! Más que un viaje de pesca, una experiencia de vida. A la espera de leer la segunda parte!!!
    Un abrazo,
    Nico

  2. Diego Flores dice:

    Una verdadera aventura de vida, digna aunque sea de ser vivida una vez!!!!!!!!
    Abrazos Nico y felicitaciones por el nuevo emprendimiento….