Una Trucha Muy Especial en el Río Malleo

marzo 29, 2011 por  
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Por Raúl Anido.

Teniendo una última mañana de pesca en Junín de los Andes, en compañía de Carlos Villaggi fuimos a probar suerte a distintos spots del Malleo. Primero le apuntamos al Malleo Arriba, en la zona de Puente Amarillo. Con mucha agua y sauces que complicaban la pesca, Carlos encontró una marrón muy buena literalmente pegada a la costa. El lugar resultaba tan trabado que el cast era literalmente imposible: la única presentación factible fue arrojar la mosca tipo arco y flecha entre las ramas. Tras 5 o 6 presentaciones buenas y sin atisbos de tomar, la gran marrón (estimada en 2 kg) se alertó y desapareció lentamente en la corriente azulada.

Comenzamos a bajar el río y probamos sin suerte en el sector cercano al puente nuevo. Cerca del mediodía decidimos ir a Malleo Abajo, al archiconocido Pool de la Escuelita, sobre la margen del camino. Allí comenzamos a pescar, Humberto Torelli aguas bajo y yo en el inicio del lento y profundo run, usando moscas secas metimos dos arco iris realmente lindas, con las que en teoría cerrábamos nuestro viaje.

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Carlos Villaggi, permanecía parado en la barranca, con su caña desarmada debajo de su brazo y en eso, para mi asombro, encuentra una marrón excelente para Malleo, un verdadero cocodrilo de casi 3 kg recostada sobre la costa. Se ubicaba a unos 30 cm de una barranquita empastada y en apenas 70 cm de profundidad. Detrás del poquet que formaba un sauce, se hallaba bastante retrasada sobre un hilo de agua que pasaba entre el propio sauce y la costa.

Con Carlos como asistente, marcándome los tiros desde lo alto de la barranca de unos 2 metros, empecé una larga sucesión de presentaciones aguas arriba. Mi equipo era un Nº 4 con línea WF-F flotante y un leader de 9 pies rematado en un tippet 5X;  los cast oscilaban entre 10 y 12 m. Mi primera elección fue una seca a la que le tengo mucha fe, la clásica Royal Humphy Red Nº 14. Sin respuesta achique el patrón a una Elk Caddis Nº 16 que terminé cortando por los nervios en un back cast. Mientras tanto la trucha sin inmutarse, seguía en el mismo sitio casi petrificada.

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Pasé, por sugerencias de Carlos a una Nelson Caddis Nº 12 que él mismo me regaló y ató al leader, mientras yo trataba de bajar mi nivel de adrenalina. Hago unos 10 tiros más y la malaria seguía… En la decepción de ver que la trucha no subía, me decido a un cambio y pongo una Hare´ Ear sin lastrar, para luego cerrar con una Griffin´ Gnat Nº 18 que luego de unos lances, se me engancha en una mata en un back cast. Tras unos 60 tiros, y 5 moscas, la trucha seguía tal cual la encontramos al inicio…

Mitad con bronca y mitad frustrado, le digo a Carlos “fijate de sacarla vos, yo ya me cansé….” Carlos, que hasta ahora había trabajado de apuntador, me pide mi equipo. Pensando en romper completamente el patrón eligió una Cooper John con patas de goma Nº 12, que se destacaba en el corderito de mi chaleco.

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Muy concentrado, Carlos procedió a dos tiros por la izquierda de la trucha, tirando siempre aguas arriba, sin resultado. Luego un tercero a la derecha que quedó corto y un último tiro también por la derecha a la distancia justa. En ese último cats la mosca se posó sobre el hilo de agua pegado a la costa, generando un sonido muy audible y natural “cluc”. Inmediatamente el pez salio despedido como un misil, y a gran velocidad tomó sin vacilar.

Tomó, tomó…” le grite a Carlos quien solo levantó la caña con suavidad y justeza para clavar la mosca en la boca de la trucha. La marrón desorientada generó primero un remolino de agua detrás del sauce.

La lucha duró unos 15 minutos, con bastante presión a pesar del tippet fino, para que el pez no ganara la corredera de abajo ni los sauces de enfrente. La acción fue tranquila pero fuerte, con la marrón nadando en calesita buscado profundidad, con un par de revolcones y escaramuzas que nos helaron la sangre. La varada, sin copo, resulto una maniobra verdaderamente estresante.

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Con el griterío se acercó Humberto “Chapaleo” Torelli quien ofició de fotógrafo para la ocasión.

Felices, a la vuelta en el auto rememoramos cada detalle de esta espectacular captura. Un pez bellísimo, muy difícil, capturado “en equipo” y de un tamaño inusual para el Malleo de estos tiempos. Un verdadero trofeo, que será recordado con emoción y que nos dejó valiosos aprendizajes para aplicar en el futuro.

Junín de los Andes, temporada 2010/11.

Para más información sobre el río Malleo, ingresar a www.aguaspatagonicas.com.